Cuando el viento del lago Michigan empieza a enfriar las tardes y los árboles de Lincoln Park se tiñen de ocre, Chicago cambia de ritmo. La ciudad de los rascacielos y los veranos junto al agua se vuelve más íntima: se refugia en sus teatros, en sus mesas y en sus museos, y luego, cuando llega diciembre, estalla en luz.
Entre octubre y enero, Chicago se vive en capas, como la ropa que uno lleva para recorrerla. Hay una temporada para la memoria, otra para descubrir la ciudad por dentro, otra para sentarse a la mesa y una más para dejarse envolver por el invierno. Y en todas, curiosamente, se escucha un acento que a los viajeros mexicanos les resultará muy familiar. UNA OFRENDA DE CUARENTA AÑOS

En el corazón de Pilsen, el barrio donde los murales cuentan historias de migración y los aromas a pan dulce salen de las panaderías, el National Museum of Mexican Art celebra cuatro décadas de honrar a sus muertos. La exposición Where Memory Lives: 40 Years of Día de Muertos, abierta del 25 de septiembre al 29 de noviembre, recorre cuarenta años de ofrendas, papel picado y memoria compartida en una de las tradiciones que mejor ha viajado fuera de México.
La conversación cultural continúa sobre el escenario. Hasta el 11 de octubre, la novena edición de Destinos: Chicago International Latino Theater Festival reúne a compañías de Chicago, Estados Unidos y América Latina en foros de toda la ciudad, una muestra de que la escena latina aquí no es un nicho, sino parte esencial del pulso creativo de Chicago.
LA CIUDAD, A PUERTAS ABIERTAS
Chicago es, ante todo, una lección de arquitectura, y pocas veces se aprende tan de cerca como el 17 y 18 de octubre. Durante Open House Chicago, el Chicago Architecture Center abre de forma gratuita más de 200 espacios en más de 25 barrios: rascacielos, clubes privados, recintos sagrados, residencias y cervecerías que el resto del año permanecen cerrados al público.

Para quien prefiere caminar con una historia en mente, a partir de octubre se estrena A Woman’s Place, un recorrido a pie de dos horas que sigue la huella de las mujeres que moldearon la ciudad, de Ida B. Wells y Jane Addams a la poeta Gwendolyn Brooks, la arquitecta Sophia Hayden y Jeanne Gang, autora de algunas de las torres más fotografiadas del skyline actual. Y en noviembre, la Ruta 66 cumple cien años: el 11 de noviembre, su aniversario oficial, un recorrido en tranvía revisita los barrios que marcaron el kilómetro cero de la carretera más mítica de Estados Unidos.
El arte contemporáneo también tiene su cita. Del 7 al 10 de octubre, THE MART recibe la primera edición de Chicago Art Fair y Spectrum Chicago, con galerías internacionales y artistas independientes, mientras que del 14 al 25 de octubre el Chicago International Film Festival celebra su edición 62 como el festival de cine competitivo más longevo de Norteamérica. Para una visita más pausada, el Intuit Art Museum dedica hasta el 31 de enero una muestra al universo de papel de Henry Darger, uno de los grandes nombres del arte outsider.
SOBREMESA CON ACENTO PROPIO

Chicago come bien y lo sabe. Pero esta temporada su mesa tiene un invitado especial para el paladar mexicano: el 24 de octubre, Tzuco, el restaurante del chef Carlos Gaytán en River North, celebra siete años con una cena a cuatro manos junto a Santiago Lastra, el chef mexicano con estrella Michelin que ha llevado la cocina de nuestro país a Londres. Dos trayectorias que nacieron en México y se consolidaron lejos de casa, reunidas en una misma noche.
La escena de aperturas es igual de estimulante. En Fulton Market, el barrio de antiguas bodegas convertido en el epicentro gastronómico de la ciudad, abre Black Briar, del chef Jimmy Papadopoulos, con cocina americana de alma de taberna y toques a la brasa, y llega Berenjak, el concepto londinense inspirado en las casas de kebab de Teherán, en Soho House. En River North, Tarra & Sura propone un recorrido por las cocinas regionales de Tailandia con un bar subterráneo para la última copa, y en Lincoln Park, Gunny’s Pub rescata un edificio de 145 años con un comedor lleno de plantas bajo un tragaluz de seis metros por lado.
Para una experiencia más ceremonial, el 16 y 17 de octubre NoMI, en el Park Hyatt Chicago, inaugura su Heritage Series con un omakase de seis tiempos, demostraciones de gyotaku —el arte japonés de imprimir peces sobre papel— y música en vinilo inspirada en los bares de escucha de Tokio.
CUANDO LA CIUDAD SE ENCIENDE
Si el otoño es introspectivo, el invierno en Chicago es pura celebración. El 21 de noviembre, la Magnificent Mile encenderá más de un millón de luces en 200 árboles durante el Magnificent Mile Lights Festival, que cumple 35 años con el desfile nocturno más grande del país y fuegos artificiales sobre el río Chicago.
Un día antes, el Christkindlmarket celebra 30 años en Daley Plaza, con sus puestos de madera de inspiración alemana, artesanías, comida de temporada y el vino caliente servido en tazas de colección que muchos visitantes guardan como recuerdo; una segunda sede en Gallagher Way, junto al Wrigley Field, extiende la temporada hasta el 31 de diciembre. Para quien busca regalos con historia, del 3 al 6 de diciembre el One of a Kind Holiday Show reúne en THE MART a más de 600 artistas y creadores.

Y hay tradiciones que, por sí solas, justifican el viaje. Del 4 al 27 de diciembre, The Joffrey Ballet presenta El Cascanueces de Christopher Wheeldon, ambientado en la Exposición Mundial Colombina de 1893, el momento en que Chicago se presentó ante el mundo. Desde lo más alto, Holidays @ Skydeck ofrece, del 13 de noviembre al 4 de enero, la ciudad nevada vista desde el mirador más alto de Chicago, mientras que en las afueras el Holiday Magic del Brookfield Zoo ilumina sus senderos con más de 3.5 millones de luces.

No es casualidad que los lectores de Condé Nast Traveler hayan elegido a Chicago como la mejor gran ciudad de Estados Unidos durante nueve años consecutivos, ni que más de 55 millones de personas la hayan visitado en 2025. Es una ciudad que no pide ser entendida de un solo vistazo, sino recorrida con calma, de la ofrenda al mercado navideño, de la sobremesa al último tren de la noche. Esta temporada, Chicago se vive en capas. Solo hay que animarse a descubrirlas.
