Todos, usted, yo y todos, tendremos que pagar más impuestos y quedarnos con menos dinero disponible porque los gobiernos autonómicos de Baleares y Comunidad Valenciana han decidido gastar en crear un bono para incentivar los viajes entre las dos regiones.
Obviamente, se trata de una práctica puramente electoralista que ocurre en todos los países en los que los gobiernos suplantan los deseos de los ciudadanos: ellos nos cobran impuestos y destinan ese dinero a beneficiar lo que a ellos les interesa, para viajar a dónde ellos quieren, en las aerolíneas que escogen y a los hoteles que eligen. De todo esto siempre salen oportunidades de ejercer el poder, de hacerse con votos.
Está más que demostrado que los ciudadanos, cuando disponen de excedentes económicos, gastan significativamente en viajes, en función de su criterio, de su gusto, de sus preferencias. Pero, claro, no le ha de agradecer nada a nadie porque tiene claro que ha pagado esas vacaciones con su dinero, ganado por ellos. En cambio, las ‘gracias’ del sector público cuentan como si no fuera dinero propio, como si cayera del cielo.
Lo que ocurre es que la acumulación de gasto público en viajes, subvenciones, estímulos para unos y para otros, termina por derivar en una presión fiscal potente que limita el excedente que los ciudadanos tienen para viajar, provocando una dependencia paulatina del viaje público.
Si uno cuestiona que los impuestos sean altos, la respuesta siempre es que son para la educación y la sanidad, pero cada día hay más gasto en conceptos que son puro intervencionismo en las decisiones de los ciudadanos.
Los bonos para viajar entre autonomías no son necesarios porque los ciudadanos, cuando tienen dinero, viajan y normalmente optan por hacerlo en España. La única diferencia relevante es que en un caso no hay que agradecerlo y, en cambio, en el otro una parte de los ciudadanos encuentra que vale la pena votar por quien le ha hecho ese obsequio.
” Fuentes news.google.com ”

