En México, construir una casa no sólo significa formar patrimonio; también significa crear un espacio capaz de proteger a una familia frente a las condiciones del entorno. Durante la temporada de lluvias, esta función adquiere especial relevancia, particularmente en zonas donde las precipitaciones pueden provocar inundaciones, deslaves, desbordamientos y saturación del suelo.

En las últimas semanas, el Servicio Meteorológico Nacional ha advertido sobre lluvias intensas en distintas regiones del país, con acumulados que pueden alcanzar entre 75 y 150 milímetros, acompañadas de riesgos de inundaciones y deslaves. Ante este escenario, la calidad de una vivienda comienza desde algo tan básico como saber qué materiales utilizar y cómo aplicarlos.
Construir bien también es prevenir

Materiales adecuados para las condiciones del proyecto, morteros correctamente preparados y sistemas de impermeabilización aplicados de manera técnica son elementos que ayudan a reducir filtraciones, humedad y deterioro. Pero los materiales por sí solos no resuelven el problema: su desempeño depende también de una correcta instalación y de que la construcción considere las características del terreno.

Esto es especialmente importante en la autoproducción de vivienda, una práctica profundamente arraigada entre las familias mexicanas. De acuerdo con la Cuenta Satélite de Vivienda 2024 del INEGI, la autoproducción representó 55.6% del PIB del sector vivienda, mientras que las actividades relacionadas con la vivienda generaron 2.25 millones de puestos de trabajo.
La cifra refleja la dimensión económica y social de un modelo mediante el cual millones de familias construyen, amplían o mejoran su vivienda de manera gradual.

El reto está en que hacerlo por cuenta propia no debe significar hacerlo a ciegas. Una mala mezcla de mortero, una impermeabilización deficiente o una ampliación sin considerar las condiciones estructurales pueden generar problemas que se vuelven más evidentes cuando llegan las lluvias.
“Cuando una persona aprende a utilizar correctamente un material, a preparar un mortero o a identificar dónde puede presentarse un problema de humedad, no sólo está mejorando una obra; está adquiriendo conocimiento que puede proteger el patrimonio de toda su familia”, explica el Ing. Oscar Montoya, Gerente General de Materiales San Cayetano Express®.
Capacitación que construye patrimonio y oportunidades

La profesionalización de quienes participan en la construcción representa, por ello, una oportunidad para elevar la calidad de la vivienda autoproducida. En este terreno, la capacitación práctica puede tener un doble beneficio: ayudar a las familias a construir mejor y, al mismo tiempo, generar nuevas oportunidades de autoempleo para quienes adquieren conocimientos técnicos.
Materiales San Cayetano Express® ha llevado este enfoque a sus ocho tiendas**, donde además de ofrecer productos para la construcción desarrolla capacitaciones dirigidas a quienes buscan mejorar sus habilidades y profesionalizar su actividad.
“La capacitación democratiza el conocimiento. Queremos que quien entra a una de nuestras tiendas no sólo encuentre el material que necesita, sino también orientación para utilizarlo correctamente y pueda llevarse una herramienta que le sirva durante toda su vida laboral”, señala Montoya.

La apuesta cobra relevancia cuando se considera que una vivienda ubicada en una zona susceptible a lluvias intensas necesita más que una buena impermeabilización. La prevención debe comenzar desde el terreno y considerar cimentación, drenaje, pendientes, materiales y sistemas constructivos adecuados. En zonas de riesgo, además, la orientación de especialistas resulta indispensable.
Para las familias que construyen por etapas, cada muro levantado, cada ampliación y cada techo representan una inversión acumulada durante años. Por ello, ahorrar en conocimiento o en la correcta aplicación de los materiales puede terminar siendo una falsa economía.
Cuando el cielo se oscurece y comienza una lluvia extraordinaria, la casa deja de ser solamente el patrimonio que una familia construyó con esfuerzo: se convierte en su primera línea de defensa. Construir con conocimiento significa que, cuando llegue el agua, el hogar no sólo tenga paredes y techo, sino la capacidad de cumplir con su propósito más importante: proteger a quienes viven dentro.
