El Barcelona es cada vez un equipo más compacto. Dejó, por primera vez desde Arabia Saudí, el 1-0 de lado para vencer al Betis, pero no dejó de sufrir en los últimos minutos.
Un gol en propia puerta de Koundé dio vida al conjunto verdiblanco, que hasta entonces no había probado apenas a Ter Stegen. Pero, en la locura del Villamarín, todo pudo ser posible.
Sabía Xavi que controlar el partido pasaba por poner, de nuevo, a los cuatro centrocampistas. Durante buena parte del encuentro así, fue, pero cuando más apretaba el reloj, más nervios se vieron en el conjunto azulgrana.
Vuelve Lewandowski, vuelve el gol
No es casualidad que los tres partidos que el Barcelona ganó por la mínima fueran los tres que estuvo Lewandowski sancionado. Con el polaco, volvieron los tantos a favor… y en contra.
La primera parte dejó unos entretenidos 45 minutos en los que, eso sí, Rui Silva y Ter Stegen fueron meros espectadores. Solo un tiro a puerta por equipo antes de pasar por vestuarios y reponer fuerzas.

De Jong, el más pillo
Se quejó el Betis de la parcialidad en el criterio arbitral, más aún cuando De Jong sacó una falta rápida lejos de donde se produjo, más atrás, y pilló desprevenido al conjunto verdiblanco, que solo pudo ver a un avión llamado Raphinha llegar desde atrás para marcar el primero de los dos goles que marcó el conjunto azulgrana.
Ni siquiera la entrada de refuerzos dio al Betis la fuerza necesaria para voltear el juego. El Barcelona empezaba a dominar a placer ante unas contras que el equipo de Pellegrini no period capaz de materializar.
Lewandowski, en su vuelta a la competición, no quiso faltar a su cita con el gol y, con ayuda de Koundé, fue capaz de aumentar su ventaja en el ‘Pichichi’ para, a priori, sentenciar el encuentro.
Sin embargo, el gol en propia de Koundé, tras un centro peligrosísimo de Sabaly, dio vida a un Betis que se volcó en los últimos minutos pero que terminó por claudicar ante el Barça… y con un ojo en De Burgos Bengoetxea.
” Fuentes news.google.com ”
