Desde distintas esferas de la vida empresarial y política mexicana, al igual que desde el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas, se busca fomentar aquellas iniciativas que promuevan el desarrollo de capital humano y económico, así como la igualdad de oportunidades a distintos sectores de la sociedad.
La industria turística aporta a México, además de riqueza, cerca de 9% del PIB nacional, y múltiples beneficios para el país: es el primer empleador de jóvenes en el país, la segunda industria en puestos de trabajo para mujeres, y fomenta la igualdad social, destacando los municipios turísticos entre los que presentan menores índices de marginación a nivel nacional.
Es innegable la vocación que el país presenta hacia esta industria; ubicación geográfica, clima y litorales, historia y gastronomía, atención y servicio de referencia internacional son solamente algunas de las cartas de presentación de México. Si, aunado a lo anterior, tomamos en consideración que a nivel internacional el turismo representa más de 10% del PIB mundial, creando uno de cada cuatro empleos de los que se generaron entre 2015 y 2019, y es la tercera industria con mayor crecimiento, después del sector financiero y la tecnología de la información (TI), parece casi innegable la necesidad de potenciar, apoyar y dinamizar este sector en nuestro país.
La pandemia ha afectado al sector con una disminución de su PIB en casi 50% (seis veces superior a la caída del PIB nacional), y el número de trabajadores asegurados trabajando en la actividad se ha reducido en más de 20%. No obstante, la recuperación está en marcha, a dos velocidades muy diferenciadas. Por una parte, el turismo de placer ha demostrado una mejoría sólida, derivado de la recuperación de la conectividad aérea y, en algunos destinos, el incremento de la llegada de turistas por carretera. Es significativo que, en 2021, en mayo se logró el récord para el mismo mes en la historia en arribo de pasajeros procedentes de Estados Unidos. Con la paulatina apertura a los viajes por parte de otros emisores tradicionales de turistas a México, veremos en pocos meses recuperar las cifras previas a la pandemia.
Sin embargo, desde el punto de vista del turismo de negocios, se presenta una recuperación mucho más tibia: la economía mexicana aún adolece del dinamismo necesario para poder prever una recuperación de este sector en los próximos 24 meses.
La inversión complete en proyectos inmobiliarios en México, entre los que se encuentran los turísticos, ha venido decreciendo de manera significativa en los últimos tres años, derivado de un encarecimiento del capital, incremento de incertidumbre económica y jurídica, mayor costo de oportunidad y, sobre todo, en los últimos meses, por incertidumbre derivada de la pandemia. Si bien estos datos arrojan un escenario poco alentador, la disminución de la inversión en el sector en el precise periodo va a permitir que la oferta y la demanda vuelvan a equipararse.
La economía, la seguridad y la falta de coordinación conjuntan una buena parte de las preocupaciones de los líderes del sector. Para atender estos aspectos, el reclamo del IMEF pasa por lograr restablecer la comunicación, el diálogo y la alineación de objetivos con el sector público, a través de mecanismos de coordinación que, si bien históricamente no han sido perfectos, han permitido llevar a la industria turística mexicana a la situación de liderazgo mundial que presenta en la actualidad.
En conclusión, estamos ante un sector consolidado en México, que le genera amplios beneficios económicos y sociales, con una demanda en expansión y con un gran potencial a futuro. Ante esta realidad, desde el IMEF llamamos a la responsabilidad de actores públicos y privados para defender, apoyar y mejorar esta imprescindible industria dentro de la economía mexicana.
Presidente del Comité Técnico Nacional de la Industria Turística del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF)
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” Fuentes www.eluniversal.com.mx ”