Siempre se ha dicho que Pamplona se convierte en una ciudad fantasma después de San Fermín. Tras 204 horas de fiesta, las calles del centro se quedan casi desiertas, los establecimientos de hostelería bajan la persiana y los pamploneses se marchan de vacaciones a la playa, a la montaña o al pueblo. Pero desde hace unos años esta tradición ya no se cumple. En esta segunda quincena de julio, los hoteles gozan de buenos niveles de ocupación, el albergue municipal de peregrinos roza el lleno todos los días y las empresas de guías turísticos curran a destajo. “Hace muchos años que Pamplona ya no se queda desierta. Es el mito de los pamploneses que se van de vacaciones y se creen que la ciudad se queda vacía”, asegura María Garín, trabajadora de Erreka Incoming.
Leire Ekisoain, empleada de la Oficina de Turismo de Iruña, señala que en estas fechas predomina el visitante nacional y, en concreto, familias y parejas de Madrid y Catalunya. En cuanto a los extranjeros, destacan los franceses, belgas, italianos y neerlandeses. “Los últimos días de San Fermín fueron bastante tranquilos para nosotros, pero ahora sí que notamos muchas más consultas”, asegura Leire.
Los turistas, explica, demandan información sobre las visitas guiadas, por qué partes de la ciudad hay que pasear o cuáles son las principales zonas de poteo y de pintxos. “Muchos nos han preguntado por qué hay tantos bares cerrados. Especialmente el día 15, que solo veían persianas a medio bajar, fregonas y furgonetas de reparto. En general, son baste comprensivos con el derecho a descansar de los hosteleros y de la ciudad”, comenta Leire.
Debido al calor axfisiante, ha incrementado el interés por las iglesias, museos y centros de interpretación que disponen de aire acondicionado. “Todos buscan ambientes más frescos y si realizan una consulta sobre el resto de Navarra casi todas incluyen la coletilla ‘y por esta zona, ¿dónde puedo darme un baño?’”, afirma. Eso sí, Leire confiesa que “no han desaparecido los valientes que se dan un paseo por las Bardenas Reales bajo un sol de justicia”.
Grupos de agencias
Las empresas de visitas guiadas no han descansado después de San Fermín. “Solo el 15 de julio fue tranquilo. El fin de semana ya tuvimos grupos. Se ha ido el turista sanferminero y ya tenemos los grupos que nos traen las agencias”, apunta María Garín, trabajadora de Erreka Incoming.
“Solo el 15 de julio fue un día tranquilo. El sábado y domingo ya tuvimos grupos”
El perfil de estos grupos, que visitan varias ciudades en el mismo viaje, es muy variado: personas mayores, familias con niños o parejas de origen nacional. Para estos grupos, detalla, organizan “visitas generales”a la ciudad.
En estas fechas también trabajan con clientes individuales que ya han estado en la ciudad y reclaman visitas más en profundidad. “Ofrecemos el producto Pamplona Medieval. Se recorren las murallas, se explica la historia de los tres burgos o curiosidades del Camino de Santiago. Te metes en aspectos de Pamplona que se pasan de alto en la visita general, vas más allá de las calles del encierro y de San Fermín”, comenta María.
El albergue roza el lleno
El albergue municipal Jesús y María es un buen ejemplo de que Pamplona no se ha quedado vacía, al menos de turistas y peregrinos. “La ocupación en esta segunda quincena de julio es superior a la de los años previos a la pandemia. Estamos hablando de un aumento considerable”, informa Mari Carmen Urtea, gerente de Jesús y María.
“Todos los días han dormido en el albergue más de 100 peregrinos, y lo normal son unos 75”
Tras el parón sanferminero, el albergue reabrió sus puertas el 15 de julio y se ocuparon 85 de las 112 habitaciones. “Ha sido el día con la ocupación más baja porque los peregrinos no se habían enterado de que habíamos abierto de nuevo. Aún así, es un dato por encima de la media porque de normal se hospedan unos 75-80 peregrinos”, explica Mari Carmen. A partir de ahí, incide, la ocupación ha ascendido, ha rondado el 95% y algunos días se ha rozado el lleno. “Todos los días hemos pasado de los 100 peregrinos. Y aún quedan agosto y septiembre, que son los dos mejores meses”, subraya. La mayoría, apunta, son nacionales –Catalunya, Madrid, Valencia y País Vasco- aunque también hay franceses e italianos.
Los hoteles no se mueven en unas cifras tan altas, pero están trabajando mejor de lo que esperaban. “Cerramos muy bien los Sanfermines y vamos a cerrar muy bien el mes, por encima de las expectativas que se hicieron a principio de año”, adelanta Sara Martínez , presidenta de la Asociación de Hoteles de Pamplona y directora de El Toro. En su caso, están rondando el 70-80% de ocupación, llenaron el fin de semana y están teniendo muchas reservas de última hora. “Después de San Fermín suele bajar a un 60%”, matiza Sara.
“Vamos a cerrar muy bien julio, mejor de lo que creíamos a principio de este año”
En estas fechas, los hoteles acogen a parejas, grupos de amigos y “bastantes” motoristas que vienen a recorrer las sinuosas carreteras de montaña. “Otros años hay más familias y todavía no hemos recibido a muchas”, lamenta.
Respecto al origen, el cliente es mayoritariamente nacional y proceden de Barcelona, Madrid, Comunidad Valenciana y Andalucía. “Han venido a Pamplona buscando el fresquito y se han encontrado con los 42 grados. A ver si el calor nos da una tregua”, desea Sara. Tambien se están hospedando franceses e ingleses que “están de paso. Van a pasar sus vacaciones en la costa del Levante y paran aquí uno o dos días”, explica.
De cara a lo que resta de verano, todos los agentes son optimistas. “Al ritmo que nos están entrando las reservas, en agosto rozaremos el lleno, nos moveremos en el 90-95% de ocupación”, augura Sara. “Tenemos mucha demanda de las agencias de viaje y el otoño se prevé con mucho trajín”, adelanta María. “Esperamos una gran afluencia y tenemos un verano lleno de actividades”, aseguran desde la oficina de turismo.
” Fuentes www.noticiasdenavarra.com ”
