Crucero de las Tres Cruces
En el corazón de Zamora, el crucero de las Tres Cruces ha sido testigo de siglos de historia y tradición. Este emblemático monumento, que marca el final de la avenida homónima, ha sido objeto de varias reubicaciones a lo largo de los años, adaptándose a las transformaciones urbanísticas de la ciudad.
La última de estas reubicaciones está prevista para después de la Semana Santa de 2025, como parte de las obras de humanización de la travesía del Cardenal Cisneros. Estas obras incluyen la construcción de una rotonda en la confluencia de las avenidas Tres Cruces, Federico Cantero Villamil y Cardenal Cisneros, lo que obligará a mover el crucero unos metros hacia el interior de la nueva glorieta. (zamora3punto0.com)
Este traslado no es el primero en la historia del crucero. En 1942, la Dirección General de Arquitectura llevó a cabo una reordenación de la zona para mejorar los accesos a la estación de ferrocarril. Durante esta intervención, se adoquinó la calzada y se construyó una pequeña plaza con el remozado humilladero, obra del arquitecto Enrique Crespo. Posteriormente, en los años 90, la construcción de la avenida Cardenal Cisneros también implicó un desplazamiento del crucero. (laopiniondezamora.es)
El origen del crucero se remonta a la primera mitad del siglo XVI, cuando los patronos de la Casa Santa de Jerusalén levantaron un humilladero extramuros de la ciudad, cerca de la actual Puerta de San Torcuato. Este oratorio, que contaba con seis pequeñas capillas con escenas de la Pasión, fue derribado en 1779 debido a su estado de ruina. En 1814, se levantó un nuevo Vía Crucis con cruces de piedra, talladas por los canteros Bernardo Torices y Francisco Pedrero. A lo largo de los años, el crucero ha sido objeto de diversas restauraciones y traslados, adaptándose a las necesidades urbanísticas de Zamora. (laopiniondezamora.es)
Además de su valor histórico y arquitectónico, el crucero de las Tres Cruces tiene un significado especial durante la Semana Santa zamorana. Es el punto intermedio de la procesión de Jesús Nazareno, que parte de la iglesia de San Juan de Puerta Nueva y recorre las principales calles de la ciudad hasta llegar al humilladero. Durante esta procesión, los cofrades realizan una estación de 35 minutos en el crucero, donde reponen fuerzas antes de continuar su camino de regreso al templo de partida. (laopiniondezamora.es)
El traslado del crucero a su nueva ubicación en la rotonda de la avenida Tres Cruces no solo responde a necesidades urbanísticas, sino que también busca preservar y realzar este símbolo de la ciudad. Se espera que la nueva ubicación permita una mejor integración del monumento en el entorno urbano, garantizando su conservación y visibilidad para las futuras generaciones.
Para los amantes de la historia y la cultura, una visita al crucero de las Tres Cruces es una oportunidad para sumergirse en la rica tradición de Zamora. Además, la zona ofrece una variedad de servicios y comercios que invitan a disfrutar de la gastronomía local y a conocer más sobre la vida cotidiana de la ciudad.
En resumen, el crucero de las Tres Cruces es mucho más que un simple monumento; es un testimonio vivo de la evolución de Zamora, un punto de encuentro para la comunidad y un lugar cargado de historia y significado. Su próxima reubicación promete ser una nueva etapa en su longeva trayectoria, asegurando su presencia y relevancia en el corazón de la ciudad.
” Sources www.laopiniondezamora.es ”
” Fuentes www.laopiniondezamora.es ”
