De un fenómeno aislado a una corriente de la arquitectura alteña, en los últimos años se ha desatado una competencia de cholets. Cada vez aparecen novedosas y gigantes construcciones con una diversidad de diseños que sorprenden a los vecinos y a los turistas.
Muchas de las construcciones cuentan con salones de fiestas, pero por la pandemia y la situación económica los costos del alquiler de estos espacios bajaron a casi la mitad en poco menos de tres años.
“El salón lo entregamos por cuatro días. El viernes para su arreglo, el sábado para la fiesta, el domingo de conteo de regalos y el lunes para la limpieza. Cuando abrimos, antes de la pandemia, cobrábamos 14.000 bolivianos. Ahora, por la competencia y la situación económica bajamos el precio. Cobramos entre 8.000 y 10.000 bolivianos”, explicó a Página Siete Paulino Poma, el propietario del cholet Iron Man de la avenida 16 de Julio de El Alto.
Freddy Mamani, el creador de los cholet que viene a ser una contracción del francés chalet y “cholo”, contó que comenzó con este nuevo estilo de arquitectura desde hace dos décadas y que en ese tiempo ya levantó 70 edificios de esas características en El Alto y otros 30 más en provincias y otros departamentos en el país.
“Hay bastante competencia, generalmente el alteño es emprendedor e innovador. Si usted coloca un negocio -luego de un tiempo- al lado aparecerán dos o tres de las mismas características. Si construimos en una avenida un salón, luego aparecerán otros dos, tres y más. Además, innovan con otras formas y yo estoy rompiendo esquemas comunes y corrientes”, aseguró el arquitecto.
El claro ejemplo se presenta en la misma avenida 16 de Julio de El Alto. Los cholets se levantan uno al lado del otro, tienen diferentes tamaños, pero las características son similares: colores vistosos y llenos de luz.
“Los diseñamos en función al propietario, en función a lo que pretende o sueña. Incluso hay que ser medio psicólogos para saber sus necesidades y funcionalidad que va a tener. Por lo general, deben ser edificios que sean como un seguro social a largo plazo para el propietario porque invierten los ahorros de su vida y deben generar una renta. Tienen vida porque generan economía al propietario”, agregó Mamani.
Por ejemplo, en los sótanos y semisótanos deben tener parqueos o canchas de wally y ráquet, y en la planta baja las tiendas comerciales. En los siguientes dos niveles se construye el salón de fiestas, en el primero se encuentra la cantina, algunas mesas y la pista de baile, mientras que el segundo se levanta como un balcón que permite ver todo el esplendor del native. El cuarto piso está dedicado a un gimnasio para romper el eco o el ruido del salón y, finalmente, en la parte superior los departamentos viviendas del propietario del inmueble.
Sin embargo, Mamani apunta a captar al turismo como lo hizo con su última obra: El crucero de los Andes. Se trata de un cholet que además de tener las características ya mencionadas, cuenta con un yate o barco en la cúspide del edificio que se encuentra en la zona de Alto Lima de la urbe alteña.
“Además de tener colores festivos y con rasgos culturales, el plus de la edificación es este crucero que se convertirá en un restaurante”, agregó. De esta forma, los turistas podrán llegar hasta el último piso de este cholet, conocer el barco y disfrutar de una deliciosa comida nacional.
Esta construcción demoró alrededor de seis años en concluir, pero los retrasos se originaron por la llegada de la pandemia en 2020. Fue un año en el que no pudieron trabajar y cuando retomaron las obras, los obreros debían cumplir una serie de restricciones que impedían su regular avance.
“Lo más complicado de construir son los detalles, los relieves y la pintura. Toda la obra se hace a pincel y se hace todo a una zona plana en líneas o círculos perfectos. Es como pintar un cuadro”, explicó Mamani.
Otra de las complejidades de construir este tipo de edificios es la iluminación. “Es un complemento en función al diseño y su instalación es muy compleja por los cables y conexiones que debemos generar. También es difícil traer la cerámica y, en algunos casos, éstas son importadas porque buscamos lo último”, explicó.
El costo de la construcción de los cholets oscila entre 200 mil y medio millón de dólares, además se demora, en promedio, cuatro años en concluir, afirmó Mamani. “Eso no quiere decir que sean construcciones costosas. También trabajé en la zona Sur de La Paz y ahí sólo un departamento de 250 metros cuadrados puede estar valiendo un cuarto de millón de dólares. Así que (un cholet) puede significar el costo de dos departamentos que están ahí abajo”, declaró el arquitecto.
En la actualidad, Mamani cuenta con dos a tres proyectos, pero evitó dar mayores detalles de las obras a las que está dedicado en este momento para que sean nuevas sorpresas para la ciudad de El Alto.
Además de las luces y colores brillantes, los cholets buscan una identidad propia para ser reconocidos y calificados como únicos. Por ejemplo, la anterior semana en la avenida Arica, cerca del puente Bolivia, Raúl Bernal Sosa, un joven emprendedor de El Alto, tuvo la thought: incluir en su construcción la forma de un ovni y aparentar que se estrelló en la obra.
El ovni tiene luces en todo su alrededor y por la noche da la impresión que estuviera en el aire. “Quería que tenga incluso marcianos, pero no se pudo. Tampoco emite sonido”, contó Bernal.
En febrero, después de siete años de construcción, también abrió sus puertas un edificio que incluye la imagen de ocho metros del robotic Bumblebee en la zona de Alto Lima. Fue presentado como el nuevo cholet de El Alto, aunque la edificación en realidad es parte de la arquitectura transformer de Santos Churata, quien murió el 23 de julio del año 2021.
La obra fue concluida por Marjhely Churata, quien heredó la compañía de su papá. Esta constructora ya tiene en su haber 30 edificaciones con fachadas robóticas. Y justamente su última entrega tiene una imagen del personaje de los Transformers parado en la fachada y en una posición de ataque que sorprende a la gente. “Mi papá se esforzó bastante para que esta constructora salga adelante y yo debía seguir su tarea”, dijo la joven heredera, quien contó que para levantar las obras cuenta con un equipo de profesionales especialistas en diferentes áreas.
En la actualidad, estas megaconstrucciones de colores y diseños brillantes, que muestran la opulencia de un sector que gana poder en la urbe alteña, forman parte de recorridos turísticos que ofrecen experiencias “únicas”, pues muy pocas veces se puede ver una competencia de titanes.
” Fuentes www.paginasiete.bo ”
