Varo, que ya tenía más de 40 años, dio el salto a la fama con una exposición colectiva en 1955, en la que mostraba cuadros que trataban del subconsciente, lo místico y lo metafísico; en muchos de ellos, la protagonista se parecía a Varo.
Le interesaban el tarot, la astrología y la alquimia, que compaginaba con su amor por la ciencia, en specific por la geología, según explicó Arcq en una entrevista. El trabajo de Varo fusionaba estos intereses.
“Intentaba encontrar la intersección entre lo místico y lo científico”, dijo Arcq.
En el cuadro de Varo “Armonía” (1956), una persona (puede ser un hombre o una mujer) se sienta en un escritorio en una habitación cavernosa, ensartando objetos como cristales, plantas, figuras geométricas y trozos de papel con fórmulas matemáticas en un pentagrama musical que parece un ábaco o un telar. De las paredes parecen salir figuras que se asemejan a musas. La persona, escribió Varo en una nota dirigida a su familia, “está tratando de encontrar el hilo invisible que une todas las cosas”.
Para ese entonces vivía con Walter Gruen, un austriaco exiliado propietario de una common tienda de discos de música clásica. Él creyó en el talento de Varo y la animó a dedicarse de lleno a la pintura.
Varo realizó su primera gran exposición particular person en Ciudad de México en 1956. Fue un éxito entre la crítica y los coleccionistas, así como con el célebre muralista mexicano Diego Rivera, quien fue citado diciendo que Varo estaba “entre las mujeres artistas más importantes del mundo”. Su segunda exposición particular person, en 1962, también tuvo éxito.
Varo murió de un ataque al corazón el 8 de octubre de 1963. Tenía 54 años. Gruen se convirtió en un incansable defensor de su obra y su legado, y en 1971 una retrospectiva póstuma en el Museo de Arte Moderno de México atrajo a multitudes.
El valor de la obra de Varo se ha disparado en los últimos años, en gran parte debido a su rareza, calidad e impactantes imágenes.
” Fuentes www.nytimes.com ”
