La fortaleza de Carmen Amaya –“La Capitana”– ha sido la inspiración esencial de Maria Grazia Chiuri, directora creativa de Dior, para el desfile de la casa en Sevilla. Convencida de la importancia de rescatar figuras femeninas clave de la cultura internacional –de la literatura al diseño, sin olvidar la música–, ha llegado el momento de reivindicar la figura de una de las bailaoras más queridas (sin embargo, a veces eclipsadas por sus coetáneas) del arte español.
Fueron admiradores suyos el director de orquesta italiano Arturo Toscanini, también Charles Chaplin, Greta Garbo, Marlon Brando y hasta el mismísimo Orson Welles, quien afirmaba sin tapujos que Carmen period “la mejor bailarina del mundo”. Esta noche, el embrujo y la pasión que desprendía la bailaora catalana invadirá el desfile Crucero 2023 de la maison –y el resto de carteles inspirados en ella que ya engalanan la ciudad hispalense–, pero, ¿cómo aquella mujer pasó de la barriada de Somorrostro a conquistar Hollywood?
Cordon
Somorrostro period una de esas zonas donde Barcelona empezaba a perder su nombre para cambiarlo por el de las vidas precarias que pasaban penurias en forma de noches y días sin agua potable ni luz. En una de esas barracas, la número 48, vivía la familia Amaya Amaya encabezada por José Amaya “El Chino”, quien en la ciudad buscaba suerte tocando su guitarra por las sórdidas tabernas, y Micaela Amaya Moreno, gitana de raza, bailaora de zambras y farrucas entre pucheros.
Carmen mamó el flamenco desde la cuna y el mar le enseñó a bailar, de ahí que su primera concept del movimiento le viniera inspirada por el vaivén de las olas. Le gustaba bailar descalza en la orilla y correr por la enviornment, cosa que le servía para ejercitar sus atléticas piernas. Cuenta la leyenda que una noche de tormenta, el oleaje destrozó la chabola donde vivía. Suceso premonitorio para el carácter que desde temprana edad forjaría la artista, conocido por su fuerza incontrolable.
” Fuentes www.vogue.es ”
