El Embajador en Estados Unidos, Luis Gilberto Murillo, instaló este lunes en Bogotá la primera mesa de trabajo interinstitucional que busca concentrar los esfuerzos del estado colombiano para acceder al programa de exención de visas, o Visa Waiver Program (VWP por su sigla en inglés).
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La mesa estará integrada por funcionarios de la Cancillería, Migración Colombia, Fiscalía, Policía Nacional y la Aeronáutica Civil.
Desde su llegada al poder el año pasado, el gobierno del presidente Gustavo Petro ha hecho de este una de sus prioridades en la agenda bilateral con Estados Unidos.
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La instalación de la mesa coincide con el viaje al país de la subsecretaria de Estado de EE. UU. para los Migrantes y Refugiados, Julieta Valls Noyes, para diversos encuentros con funcionarios del gobierno de Gustavo Petro y otras organizaciones internacionales y no gubernamentales y en el que seguramente se hablará de este tema.
El VWP es un estatus que se le otorga a los ciudadanos de ciertos países del mundo a lo que se les elimina el requisito de visa para viajar a Estados Unidos con objetivos turísticos o empresariales.
Fue creado a través de una ley del Congreso que se aprobó en 1986 y actualmente cobija a los ciudadanos de 40 países del mundo. Estos países, a su vez, ofrecen la misma potestad a los estadounidenses que quieran visitar.
El primero en ingresar a esta lista fue el Reino Unido en 1986 y el último Croacia en el 2021. En su mayoría se trata de países europeos, algunos asiáticos (Corea del Sur, Singapur y Taiwán), más Australia, Islandia y Nueva Zelanda.
El único latinoamericano incluido en el listado es Chile. Ni siquiera México, su vecino y principal socio comercial, hace parte de este grupo.
Si bien se trata de una decisión que recae en el presidente de turno, Joe Biden, la ley establece un proceso muy riguroso y extenso que pasa por la revisión de varias agencias del gobierno estadounidense. E incluye, además, criterios muy específicos que el país debe cumplir antes de ser considerados.
Entre ellos un buen intercambio de datos relacionados con la aplicación de la ley y la seguridad con los Estados Unidos, emisión de pasaportes electrónicos, tener una tasa de rechazo de visa de visitante (B) de menos del tres por ciento, notificación oportuna de pasaportes perdidos y robados, tanto en blanco como emitidos, y el mantenimiento de altos estándares antiterroristas, aplicación de la ley, management fronterizo y seguridad de documentos.
Aunque todos estos criterios son complejos y difíciles de cumplir, el de la tasa de rechazo de visas ha sido en el pasado una de las principales talanqueras para conceder este estatus a los colombianos. En este momento no está claro cuál es ese porcentaje de rechazo. Pero el país, ni en los mejores momentos, ha logrado llegar a ese 3 por ciento.
Además, la ley exige que se mantenga ese nivel por al menos dos años consecutivos. Es decir que si en este momento la tasa es superior al 3 por ciento primero habría que bajarla a ese número y luego sostenerla por dos años fiscales como mínimo.
El último gobierno que se tomó en serio este proceso fue el de Juan Manuel Santos que incluso lo pidió oficialmente a la administración de Barack Obama en el 2014.
Antes de eso, dicen fuentes que participaron en el esfuerzo, la tasa de rechazo period del 10 por ciento y se logró bajar, tras mucho trabajo, a una cifra cercana al 4 por ciento.
Adicionalmente a que nunca se alcanzó el número mágico, siempre existieron otros obstáculos, como el tema del management fronterizo y la presencia de grupos terroristas activos en el país que terminaron por descarrilar la iniciativa.
SERGIO GÓMEZ MASERI
CORRESPONSAL DE EL TIEMPO
WASHINGTON
” Fuentes www.eltiempo.com ”
