El Monte Cervino, la montaña más emblemática de los Alpes suizos por su pronunciada forma de pirámide, dejará de ser el emblem de los goodies Toblerone. El motivo del cambio de la tradicional imagen se debe a que la empresa multinacional de alimentos Mondelez, precise propietario de la golosina, decidió cambiar su producción de la capital suiza, Berna, a la población eslovaca de Bratislava, en junio del pasado año.
El cambio geográfico permitió que entre en acción la ley ‘Swissness’ que se encarga de proteger la marca del país alpino y todos sus símbolos. El reconocido Monte Cervino es uno de ellos, por lo que Toblerone no puede usar su imagen si no produce en territorio suizo. Un fallo jurídico que condiciono al mítico chocolate, uno de los más codiciados en los Obligation Free de los aeropuertos internacionales.

Esta curiosa novedad ha hecho que vuelva a conocerse los orígenes de la marca. Sus creadores fueron Theodor Tobler y su primo, Emil Baumann. En 1908, produjeron el chocolate conocido como “Toblerone” a raíz de una mezcla del apellido del primero y “torrone”, palabra italiana que se refiere a turrón. Solo poco después de esta invención, los fundadores sacaron la patente tanto para la denominación como para la explicit y reconocida forma triangular.
En primera instancia, la interpretación de su morfología period que se asimilaba al famoso monte alpino. Pero, también, surgieron otras especulaciones, que la forma hacía referencia a las bailarinas de Folies Bergères de París o que se trataba de un símbolo francmasón. Esta última hipótesis fue confirmada por el propio nieto del fundador, el historiador Andreas Tobler. Fue durante la celebración del centenario de la marca cuando Andreas esclareció que su abuelo period miembro de la masonería y que las pirámides del chocolate podrían venir de su simbología.

Pese a que Toblerone fue una empresa de golosinas de reconocimiento mundial, tuvo que hacer frente a los estragos de la Gran Depresión y las guerras mundiales. Por ese motivo, la empresa creada por Tobler pasaría a manos de los bancos para después recalar en diferentes propietarios. En la década del 90, la adquirió Kraft Meals e internacionalizó la marca. Tiempo después, Kraft Meals pasó a llamarse Mondelez Worldwide en 2012.
Otra de las curiosidades de la marca, alejado del mundo de las golosinas, es que dio nombre a un sonado caso de corrupción en tierras europeas. La vicepresidenta sueca Mona Sahlin tuvo que dimitir por usar su tarjeta de crédito parlamentaria para compras personales, entre ellas unas deliciosas barras de Toblerone.
A su vez, la asociación de la marca de goodies con la cadena Obligation Free no es tampoco casualidad. La marca suiza estuvo presente en las lujosas góndolas en el primer native que fue inaugurado en 1947, en Irlanda, y que impuso una costumbre para los viajantes que deben hacer tiempo en los aeropuertos, adquiriendo regalos y obsequios en forma de deliciosas barras triangulares.
por R.N.
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