Muchos piensan que el nombre de este coqueto pueblo se debe al famoso queso gruyere, pero en realidad hace referencia a la grulla («gru») blanca que aparece en el escudo de los condes medievales de Gruyères que fundaron el castillo que dio origen a la localidad. En cualquier caso, es conocido por las típicas queserías, algunas centenarias, donde se elabora el queso gruyere (sin “s” last, a diferencia del nombre del pueblo). Su única calle, adoquinada y peatonal, está flanqueada por casonas de los siglos XV al XVII que se amoldan a una loma, y que en su mayoría ocupan hoy tiendas de artesanía, museos y restaurantes típicos. La callejuela se empina hasta culminar en el castillo del siglo XIII encaramado en uno de los extremos. En la visita al monumento, una aplicación de realidad aumentada hace viajar en el tiempo al visitante mientras recorre su ecléctico inside, con salas de fisonomía medieval como la de los Caballeros, otras con arte moderno, torres con almenas, el paseo de la muralla… Otra excentricidad de esta aldea de 63 habitantes (2241 en la comuna) es el Museo HR Giger, de decoración surrealista y dedicado a este pintor nacido en Chur en 1940, creador del alienígena Alien (1979) por el que ganó un Oscar de Hollywood. El año 2021, Gruyères recibió la etiqueta de Best Tourism Village by UNWTO.
Desde el pueblo, un sendero conduce a la Capilla des Marches, en el vecino burgo medieval de Moléson-Sur-Gruyéres, clavado a los pies de las montañas prealpinas del Moléson, a las que un teleférico facilita el acceso. A escasos kilómetros también se halla la pequeña Bulle donde, además de un castillo del siglo XIII, sorprende con el Museo Gruérien, dedicado a la etnografía y la historia de la comuna de Gruyère: su colección de 25.000 objetos incluye grabados, dibujos, pinturas, esculturas, textiles, herramientas, carpintería, cerámica, muebles, fotografías…
” Fuentes viajes.nationalgeographic.com.es ”
