Cuando el Gobierno socialista de Baleares llegó a un acuerdo con la patronal europea de los cruceros para limitar a tres barcos diarios la presencia en Mallorca, Podemos afirmó, con notable virulencia, que quería sólo un barco diario. Cierto que no lo dijo con mucho convencimiento y más hacía pensar que antes había pedido permiso para ese desmarque. Pero, aparentemente, eso es lo que piensa: un crucero debe de ser suficiente para una ciudad.
Salvo cuando se ocupa la alcaldía. Este martes pasado, Cádiz, regida por el inefable Kichi, tuvo seis cruceros al mismo tiempo. Más barcos que puerto, dado que hubo que habilitar una terminal de contenedores para que pudieran amarrar dos de esos buques (Diario de Cádiz cube que sólo fue uno el que tuvo que irse con los contenedores, La Voz, dos).
La ciudad se vio invadida por veinte mil viajeros (quince mil, según Diario de Cádiz, veinte según La Voz) que, probablemente, se dejaron una importante cantidad de dinero.
Uno se pregunta si las emisiones de estas ciudades flotantes son menos graves en Cádiz que en Mallorca. O si en realidad, aquí se trata de jugar a pasar los barcos de unos puertos a otros, sin que nadie asuma la responsabilidad de limitar este negocio. Si es que, efectivamente, es tan problemático para la naturaleza.
A ver si en Podemos van a ser como esos gobiernos que van en jet privado a Sharm el-Sheikh, a quejarse de cómo estamos contaminando el planeta.
” Fuentes news.google.com ”

