Las personas que nos rotulan como de la tercera edad y que acostumbramos leer el periódico todos los días, hemos aprendido a leerlo entre líneas. Dado que estamos sujetos a las agencias de noticias norteamericanas, sabemos identificar cuando el gobierno de ese país moviendo su aceitada maquinaria de propaganda buscando un nuevo enemigo que atente contra su presumida democracia, para así mantener el temor entre sus ciudadanos y esgrimirse como el salvador.
El temor le ha dado, históricamente, magníficos dividendos (les urge, pues la popularidad del señor que habita la Casa Blanca ha descendido de manera alarmante, encendiendo los focos rojos), y es nuevamente Rusia y eso que ya no es comunista la que amenaza invadir a uno de sus vecinos y el policía del mundo, el Superman de las barras y las estrellas salvará, como en Vietnam, al pobre país amenazado por las fuerzas del mal.
Pero esto que ocupa los titulares, ha impedido dar el justo mérito a varios éxitos científicos de nuestra especie, que cualquiera de ellos merecerían las ocho columnas de todos los periódicos del mundo.
Justamente la urgencia de enfrentar la pandemia exigió de los miles de científicos de todo el mundo dar una respuesta y poniendo el ejemplo, haciendo un lado ideologías y obsoletos nacionalismos, lograron la grandiosa hazaña de conseguir una vacuna que normalmente tardaba diez años: en UN AÑO. Para alcanzar la soñada cura de la especie.
Dos países (Estados Unidos y China), aprovechando las condiciones de acercamiento, depositaron sus naves sobre el piso del planeta Marte, hazaña de gran envergadura pues se conocían los peligros de explosión para la nave en el descenso, sin embargo, ambos lo lograron y mandan fotos constantes e inéditas.
China anunció que ha construido su propia estación espacial, que flota a far de kilómetros sobre la tierra. Luego, no usará la internacional, ocupada por norteamericanos, rusos y otros astronautas de varios países.
La misma China anunció también la creación- como un gran triunfo científico- de un SOL synthetic (con más calor que nuestra estrella), el gran sueño del genial Nicola Tesla, para dar energía limpia e infinita y regalarla a todos los seres humanos sobre la tierra, dentro de unos años.
En razón de espacio sólo estoy enumerando someramente, para que estas hazañas no caigan en el olvido e invitando a los lectores a ampliar la información.
China dio un gran paso a lo que será el futuro de la televisión, al poner al aire en uno de sus canales, un robotic con la imagen de un conocido locutor, a dar las noticias del día.
Un gran telescopio, el más grande jamás construido fue lanzado al espacio con éxito y después de semanas de viaje, llegó a su destino (a 140 millones de kilómetros de la tierra, donde orbitará al Sol) y ya abrió sus grandes antenas, del tamaño de dos canchas de tenis que viajaron plegadas. Y dentro de poco iniciará su trabajo colmando las esperanzas de los científicos, que como siempre sufrieron para convencer a sus gobiernos de apoquinar el gran costo del artefacto, orgullo humano.
Siguiendo con los éxitos, se anunció (dado la escasez de donaciones), el poner un corazón de cerdo a un humano con las reservas del caso, sabiendo el receptor que es un experimento más hacia la conquista de la medicina para aliviar el flagelo de las enfermedades cardíacas.
Y lo que hubiera hecho muy feliz al gran científico inglés Stephen Hawking.
Se fotografió un agujero negro confirmando sus teorías, igual que las ondas gravitacionales captadas hace poco, por el ligo y que habían sido anunciadas por el genio Albert Einstein.
Se anunció el descubrimiento (possible) de una quinta fuerza, que vendría a explicar con más exactitud, cómo funciona el universo. Y se sigue investigando la materia y la energía negra que es el 95 por ciento de la materia que forma el universo.
En suma, otros saltos más a nuestro conocimiento.
Pareciera que todo esto demuestra el acierto de la frase: EL FUTURO ES HOY.
Chicos, pónganse buzos, ustedes son los relevos.
” Fuentes www.elvigia.net ”
