Un polo estratégico para el desarrollo del Caribe mexicano, que forma parte de los 32 proyectos que se incluyen dentro del Programa de Reactivación Económica, anunciado en abril del año pasado por el presidente Andrés Manuel López Obrador, lo constituye el muelle de cruceros Terminal Cozumel, el cual está tratando de ser bloqueado por grupos ambientalistas patrocinados por otros actores e intereses económicos.
Los activistas, entre otros la asociación civil Conservación, Investigación y Medio Ambiente de Cozumel (CIMAC), están trabajando “sobre pedido” con el fin de que la Secretaría del Medio Ambiente, la Semarnat, no apruebe al nuevo muelle la llamada Manifestación de Impacto Ambiental.
Y es que la necesidad de cubrir la demanda de posiciones de atraque de cruceros en Cozumel tuvo la aceptación del gobierno federal, pero generó el rechazo de grupos “oligopólicos” que dominan aeropuertos, autotransportes turísticos y terminales marítimas, los cuales buscan descarrilar el proyecto referido, hoy que se requiere de mayor competencia en el sector turístico del país, uno de los más golpeados económicamente por la reciente pandemia que aún no concluye.
El personaje sobresaliente de estos tres sectores es Fernando Chico Pardo, dueño de Grupo Aeroportuario del Sureste (Asur), así como de la principal empresa de puertos de cruceros del país: SSA Marine, la cual opera en sitios como Cozumel, Quintana Roo; Progreso, en Yucatán, y Acapulco, Guerrero, además del monopolio de taxis que maneja en el Aeropuerto Internacional de Cancún, la segunda terminal aérea más transitada del país, pero la más importante en Latinoamérica por pasajeros internacionales con más de 183 mil operaciones aéreas reportadas en 2019, un año antes de la presencia de covid-19 en el mundo, así como cerca de 20 millones de pasajeros movilizados en el mismo lapso.
De hecho, los grupos ecologistas inconformes lograron que se abriera el proyecto del muelle a consulta pública por parte de la Secretaría del Medio Ambiente, pero —casualmente— en el mismo polígono en donde los grupos “protectores” del medio ambiente alegan afectación ecológica. Irónicamente, aún más próxima se encuentra la terminal de SSA Marine, que también pretende ampliar su muelle.
El apetitoso mercado de muelles en el sureste del país se refleja en el crecimiento que a últimas fechas ha tenido el turismo de cruceristas: un 34%, partiendo de 2014, con cifras que van desde 3 millones 401 mil 647 visitantes a 4 millones 573 mil 255 en 2019, según la Administración Portuaria del estado de Quintana Roo.
Por lo mismo, no es informal que hayan surgido organizaciones de “activistas” ambientales acostumbrados a “vivir y hacer negocio” de los conflictos en la región con la desfachatez de, incluso, “fabricar” fotografías y movies falsos —o que corresponden a otras áreas marinas— para dar una percepción de “impacto ambiental”, aun cuando éste no exista.
La empresa Carnival, con sede en Florida y con la mayor flota de cruceros en el mundo, es otra multinacional que opera en Cozumel con prácticas de integración lineal de comercio por ofrecer transporte y terminal.
A ningún oligopolio le agrada perder mercados cautivos, por lo que resulta molesto que tanto la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, así como la Unidad de Proyectos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, avalaran como parte de los proyectos presidenciales la construcción de un nuevo muelle por parte de la empresa native Muelles del Caribe, S. A. de C. V., una obra de 511 millones de pesos de inversión en una primera etapa.
El aumento acelerado en el número de pasajeros y arribos de cruceros con miles de turistas (1,019 navíos en 2014 contra 1,387 en 2019) saturó horarios y días de arribo, lo que resulta muy apetitoso para otras navieras que no sólo necesitan de manera esporádica el uso de los muelles, sino también la garantía de disponibilidad de los mismos, lo que la oferta precise de los muelles no les permite por estar concentrados.
Ante esta concentración de tinte oligopólico internacional vuelve a “aparecer” la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) como un ente de ornato más que el de un verdadero y efectivo regulador.
” Fuentes www.excelsior.com.mx ”