La administración anterior había hecho esfuerzos para mejorar la seguridad vial pero hoy, infortunadamente, también han aumentado las muertes por accidentes de tránsito de motociclistas, peatones y ciclistas.
Lo que ha hecho bien la Alcaldía
Pero no todo fue malo. No se puede dejar de reconocer el aumento en los viajes en bicicleta que hoy, de acuerdo con el saliente secretario de Movilidad son más de 800 mil cada día laboral.
Si esto es verdad, esta cifra equivale a un 7 % del whole de los viajes en Bogotá: un nivel envidiable para cualquier ciudad desarrollada o en desarrollo en el mundo. Viena, probablemente la ciudad más sostenible del planeta, tiene ese mismo porcentaje de viajes en bicicleta.
El aumento se debe a un esfuerzo consciente de la Alcaldía para promover los modos de transporte más sotenibles, en specific la bicicleta y el transporte público. Desde 2020, la administración distrital empezó a redistribuir el espacio en las vías en beneficio de la bicicleta y el transporte público. Gracias a este esfuerzo, hoy Bogotá tiene 108 kilómetros de bicicarriles.
También adelantó acciones para consolidar el Sistema Integrado de Transporte Público (SITP): finalmente, después de sies años, salieron de circulación los buses del “SITP provisional”. Ni Petro ni Peñalosa habían logrado esto, que es un paso muy importante para comenzar a ordenar las finanzas de Transmilenio y mejorar la calidad del servicio para los usuarios.
Es de reconocer que la alcaldesa ha sido coherente en su discurso de campaña y como gobernante al mantener y fomentar los bicicarriles en toda la ciudad. Sus críticos han insistido en que no se puede dejar por fuera a todos aquellos que no pueden o no quieren usar Transmilenio o la bicicleta.
Pero la alcaldesa se ha mantenido en recalcar que apenas el 15 % de los viajes se hacen en carros particulares y la mayoría de las personas de los estratos más bajos, con grandes necesidades de movilidad, dependen de Transmilenio o de una bicicleta para llegar a su lugar de trabajo o a estudiar.
Durante 2021, López también consolidó el llamado “Pico y Placa solidario”, que no es más que un nombre sofisticado para imponer una carga económica al uso del vehículo privado. Esto es algo que quisieran tener la mayoría de las ciudades del mundo, pero no lo han logrado por las complejas barreras políticas y sociales que impiden un impuesto adicional al vehículo specific.
” Fuentes razonpublica.com ”
