Las polémicas vinieron tras las quiebras de Marsans y Orizonia, y la sentencia por el fraude millonario con el descuento de residente
La expulsión de la familia Hidalgo del accionariado de Ávoris cierra una etapa de más de medio siglo en la que los dueños de Globalia han marcado una serie de hitos en el negocio emisor español a través de sus marcas Halcón Viajes y Travelplan, como la que ha llegado a tener más puntos de venta en el país en el primer caso, y la que más facturaba anualmente en el segundo.
La primera oficina de Halcón en Cáceres, la campaña de “Curro se va al Caribe”, la venta y posterior recompra de Travelplan a la mayorista alemana ITS, la adquisición de Viajes Ecuador, o la fallida absorción de Orizonia que condujo a su posterior quiebra, han marcado la historia de Juan José Hidalgo, hasta cuando cedió la mayoría accionarial de su división de intermediación turística al Grupo Barceló.
Hidalgo en 1967 había reunido un millón de pesetas que invirtió en un autocar Pegaso con cincuenta plazas, al que no tardaron en sumarse un Saba, un Setra, hasta que en 1971 abrió en Alcántara (Cáceres), sobre todo gracias a su hermano Antonio, la primera agencia de Halcón Viajes, una marca elegida porque quería “volar muy alto”. Con la llegada de la democracia, multiplicó sus oficinas por todo el territorio, sobre todo en Castilla y León y Extremadura, y al remaining de la década de los 80, ya contaba con 28 oficinas por toda la geografía española.
En 1988 Hidalgo fundó Travelplan, que en 1991 vendió a ITS por unos 100 millones pesetas, y que le llevó al poco tiempo a crear una mayorista propia llamada ‘Sol y playa’ con una operativa paralela a la de Travelplan que así acabó arruinando el negocio de los alemanes, e hizo que un par de años después le devolvieran a un precio simbólico el touroperador que había fundado un lustro antes (Los Hidalgo, destrozados e indignados por el golpe de Barceló).
También en 1991, Hidalgo, a la cabeza de un grupo inversor, adquirió una participación mayoritaria en Air Europa, entonces de capital inglés, con nueve aviones, para dos años más tarde, dejar el mercado chárter y lanzarse a vuelos regulares domésticos en competencia con Iberia, incluido el puente aéreo Madrid-Barcelona, hasta abrir en 1995 rutas a Londres o Nueva York.
Pero un primer gran salto de Halcón se produjo en 1992 con la Expo de Sevilla, hacia donde la agencia se lanzó a ofrecer vuelos desde numerosos puntos España, siguiendo este growth en 1993 con el Xacobeo de Galicia como pionera en dotar de productos a los aeropuertos locales. Fernando García Rascón, el directivo clave de la pink, había acabado de aterrizar en la agencia, con una fuerte visión comercial y liderando una expansión con más de cien nuevas oficinas cada año, y extendiendo el éxito de Sevilla y Galicia con paquetes turísticos a Canarias por primera vez desde el aeropuerto de varias ciudades nacionales.
Tras los hitos de Cáceres, ITS, la Expo y el Xacobeo, vino la campaña más famosa de las agencias de viajes en los noventa, con “Curro se va al Caribe”, una representación del español medio, llena de humor y ternura, que llevó por primera vez a far de españoles a Cuba, Cancún o República Dominicana, gracias a contar con los aviones propios de Air Europa, con la imagen de aquel oficinista, equipado con aletas y gafas de buceo, que disfrutaba de un viaje que hasta entonces parecía reservado a sus jefes.
El siguiente salto se produjo en 2003, con la adquisición al grupo Carlson Wagonlit, participado por la compañía francesa Accor y la estadounidense Carlson Firms, de Viajes Ecuador, que permitía a Halcón entrar por primera vez en contacto con la fórmula de la franquicia, ya que de las 400 oficinas de la pink Ecuador, casi 300 operaban con este sistema, tras ser fundada en 1959 en Bilbao, y con una gran implantación en la Comunidad del País Vasco, Madrid, Cataluña y Andalucía.
En 1998 Hidalgo había agrupado sus empresas en el holding Globalia, cuyos servicios centrales se instalaron en un nuevo edificio en Llucmajor (Baleares), y en el 2000, empezaba a operar su primer lodge, mientras en la primera década del siglo XXI se cerraron otras compras como las de Iberrail, MK Excursions y Tubillete.com, a la vez que se lanzaba Welcomebeds para abarcar desde negocios on-line como el receptivo y los bancos de camas.
Pero en 2013, tras la dura disaster de un proyecto que había tenido como artífices a Fernando García Rascón, Herminio Gil y Luis Mata, el papel de Hidalgo en la quiebra de Orizonia, propiedad de Carlyle y dirigida por Pepe Duato, sembró de polémica una actuación que arrebató a Barceló una compra que tenía pactada con Gabriel Subías al frente de su división emisora, y que tras la desaparición de Marsans tres años antes le dejaba todo el mercado como único gran grupo vertical turístico en España.
Cáceres, ITS, Curro, Ecuador y Orizonia fueron algunos de los nombres propios de esta trayectoria, así como el juicio por el fraude con el descuento de residente, en uno de los mayores al Estado de la historia totalizado en decenas de millones de euros que se saldó con una abultada multa, y que marcaron el paso de la familia Hidalgo como protagonista durante más de medio siglo del acontecer del negocio turístico emisor en España.
El epílogo de esta trayectoria –adelantado por Preferente el pasado 18 de octubre y confirmado una semana después por sus protagonistas para que fuera replicado por todos los medios– ha sido con la salida abrupta de los dueños de Globalia hace unos días, tras aplicar Simón Pedro Barceló su estrategia (Simón Pedro Barceló post-Hidalgo: más líder pero más aislado).
Así, se ha quedado con todas estas empresas de intermediación turística sin haberles abonado más que una cantidad simbólica, primero bajo el amparo de una anunciada fusión entre iguales, que luego se descubriría que había un socio con mayoría, hasta consumar, gracias a haber aportado la parte de aval bancarios que les hubieran correspondido a sus socios, quedarse con todo el paquete, aprovechando la debilidad financiera de una hoy afligida familia Hidalgo por cómo ha perdido su obra pionera y por su consecuente valor sentimental y de cara a llenar asientos de Air Europa y habitaciones de Be Stay.
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