Agotada por el peligroso viaje, Basmina llegó al Centro de Recepción en Spin Boldak y gracias al transporte facilitado por la OIM, fue trasladada al Centro de Tránsito de la Organización en Kandahar en donde pudo pasar la noche y acceder a asistencia.
Se rehúsa a retornar a su vida en Kandahar y explica los motivos: “No tengo libertad de movimientos y de salir cuando yo quiera”. De hecho, antes de irse a Pakistán, Basmina no tenía documentos legales, e incluso en este momento sigue sin tenerlos. Desplazarse por Kandahar siendo una mujer sola, con las reglas y normas impuestas por las autoridades de facto, es casi imposible.
“Mis otros dos hijos son menores y son los que trabajan para aportar un ingreso a nuestra familia. Desearía que mis dos hijas pudieran ir a la escuela”.
Cada vez son menos las personas retornadas y desplazadas internas (IDP) en Afganistán sin documentación adecuada. La falta de acceso a documentos del registro civil, incluyendo la Tazkira, tarjeta nacional de identidad, es el resultado de la provisión intermitente de servicios por parte del Departamento de Población y Registro de Afganistán. Adicionalmente, las mujeres como Basmina y los integrantes de grupos de las minorías étnicas posiblemente tengan un acceso aún menor a los mencionados documentos porque nunca los han podido obtener a causa de normas históricas de índole política y sociocultural.
Durante sus viajes, las personas retornadas sin documentos posiblemente deban enfrentar mayores vulneraciones a sus derechos humanos de parte de las fuerzas estatales de seguridad de los países vecinos y de tránsito. Entre tales vulneraciones pueden mencionarse el uso de la fuerza y de armas de fuego, la tortura y otros tratamientos o castigos crueles, inhumanos o degradantes. Es esencial que la comunidad humanitaria concientice acerca de, y que luche contra, todos estos abusos, y que las autoridades de facto faciliten el acceso a documentación civil para todas las personas.
” Fuentes storyteller.iom.int ”
