La fórmula de su éxito radica, sobre todo, en los trabajos que plasma en la mítica libreta Moleskine, a los que suele dedicar alrededor de una hora. “Suelo usar acuarela porque es muy rápida, y se consiguen resultados interesantes en pequeño formato”, explica.
“Esas acuarelas de los cuadernos están pensadas para compartir casi inmediatamente. La idea surgió por la facilidad que tenemos en la actualidad de hacer fotos con el teléfono móvil, de la necesidad de capturar la luz y los colores justos de ese momento y conectarlo con la ilustración. Es como un juego visual: intentar integrar la Moleskine en la realidad, y que encaje, es un divertimento. Algunas veces funciona mejor que en otras, depende mucho de la luz, que en Asturias es muy cambiante”, explica Granell.
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“Además, cuando me voy de viaje me parece mucho más interesante enseñar lo que vivo a través de mis pinceles que con un selfie, que la verdad, no sabría ni hacer. Me expreso mejor a través del cuaderno y las acuarelas”.
La referencia a Asturias, por cierto, no es informal. Granell, oriundo de esta Comunidad, ha hecho de su tierra una de sus principales musas. Tanto es así que su última exposición, en la Galería Llamazares, giró en torno a una delicada interpretación de los paisajes asturianos desde el filtro del Romanticismo.
” Fuentes www.traveler.es ”
