Maribel Arenas
Madrid, 21 ene (EFE).- Tras dos años de pandemia sin poder salir a navegar, el pasado 30 de diciembre los barcos `Stella Australis´ y `Ventus Australis´, de la compañía Australis, volvieron a surcar las gélidas aguas de la región chilena de Punta Arenas.
“Esta es la ruta que hicieron Darwin, Magallanes y Elcano. Es la ruta de los exploradores y lo ves todo con los mismos ojos que ellos porque (la zona) no ha cambiado”, destacó el director de ventas de la naviera en una entrevista con Efe, Frederic Guillemard.
Guillemard está en Madrid participando en la Feria Internacional de Turismo (Fitur) que se celebra estos días en la capital española y que pretende transmitir el mensaje de que el sector sigue siendo seguro a pesar de la pandemia de la Covid-19.
Un concepto que también quieren hacer llegar al público los organizadores de los cruceros a la Patagonia chilena.
Aunque, actualmente la ruta que sigue la naviera es a través del territorio chileno, su intención de cara al próximo mes de septiembre es la de recuperar su frecuencia desde y hasta Ushuaia (Argentina).
CINCO NOCHES CON LA NATURALEZA
Más allá de ser un crucero que permite combinar el lujo y las comodidades propias de un barco de pasajeros, lo que verdaderamente destaca de Australis es que, desde hace 31 años, se trata de la única compañía que puede hacer esta ruta ya que ninguna otra cuenta con la autorización para hacerlo.
A bordo del navío, los viajeros realizan un viaje de entre cuatro y cinco noches donde pueden vislumbrar los fiordos chilenos, el Cabo de Hornos, los glaciares y hasta los pingüinos que moran en la Isla Magdalena.
“Es un lugar en el que no hay carreteras, ni pueblos. Solamente hay naturaleza”, explica Guillemard al tiempo que matiza que las únicas personas que se avistan en el viaje son “la familia de oficiales de la Marina chilena”.
COMPROMETIDOS CON EL MEDIOAMBIENTE
El director de ventas reitera que su labor en la zona no se limita al negocio de cruceros, sino que, además, desempeñan “trabajo científico” en conjunto con la Fundación Cequa.
“En cada viaje, desembarcamos y hacemos estudios sobre la salinidad del agua, la vegetación y los glaciares. Los científicos capacitaron a los guías para hacer estas mediciones”, matiza agregando que incluso los barcos tienen cámaras en su parte inferior para recoger registros de la flora y la fauna submarina.
Asimismo, a la hora de desembarcar y de hacer las rutas a pie, los pasajeros caminan a través de un “sendero de sacrificio”, esto es, una serie de tablas de madera sobre las que pisar sin dañar la tundra y que se cambian de lugar cada “tres o cuatro meses” a fin de permitir la recuperación pure del espacio.
Sobre la aproximación a las colonias de pingüinos, Guillemard sostiene que, en aras de extremar su protección, los viajeros tienen prohibido el paso de las cuerdas delimitantes y el uso de palos de selfie.
“Cuando llegamos, los pingüinos miran raro a la gente. Saben que esa es su tierra”, asegura.
El gerente de Australis para Europa anunció que se mantiene además, para el 13 de febrero, el viaje taller fotográfico con la reconocida fotógrafa británica de viajes Nori Jemil que añade un plus a los amantes de las fotos de naturaleza.
En septiembre la naviera iniciará la temporada 2022-2023 con los dos barcos operando. EFE
mav/ajs/vh
(foto)
” Fuentes www.infobae.com ”
