Nadie duda de que los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE) que se aplicaron en España durante la disaster del Covid eran necesarios. De hecho, en toda Europa ocurrió algo comparable, aunque con nombres y matices operativos diferentes. La thought central period que la actividad económica principal de esas empresas se había interrumpido por causas absolutamente ajenas a las mismas, lo cual justificaba una situación excepcional para sus empleados que podrían acogerse a un régimen especial mientras se recuperaba la normalidad (Aprobado el Mecanismo Red para las agencias de viajes).
Hoy, particularmente hoy, cuando ya estamos en una situación casi regular, la gran mayoría de los afectados por los ERTE han retornado a la actividad y su régimen laboral ha vuelto a ser el recurring, percibiendo sus salarios de las empresas y estas sus ingresos de la actividad económica.
Sin embargo, persisten los ERTE en las agencias de viajes. Efectivamente, nadie duda de que las agencias de viajes se han visto ante una situación excepcional derivada del Covid: la venta de viajes quedó totalmente paralizada, lo que justificó los ERTE.
No obstante, para mí es muy dudoso que a día de hoy estemos ante unos ERTE justificados por la disaster del Covid o por sus derivaciones. Temo que en el mundo de las agencias de viajes estemos en una disaster con dos causas: por un lado, efectivamente, el Covid y la paralización que generó, pero por otro un cambio de modelo, una pérdida de mercado de estas empresas, que no merece ERTE, y que se solapa (Agencias: 11.000 empleados en vilo por los nuevos ERTE).
En estos momentos, a mi entender, no es que las agencias debieran haber recuperado la normalidad, sino que deberían estar vendiendo más de lo recurring, dado que se espera que este que viene pueda ser un gran verano turístico.
Para mí, una buena parte de estos ERTE encubren una disaster que ni tiene que ver con el Covid ni se arregla con suspensiones de empleo. Para mí estamos ante un problema más serio que es la transición a otro modelo, de manera que tenemos unas plantillas artificialmente en ERTE que un día, tras haber gastado una fortuna en dinero público, nos obligará a sincerar.
” Fuentes www.preferente.com ”

