Miami, 25 abr (EFE).- Las perspectivas para el puerto de Barcelona en lo que a cruceros se refiere son optimistas de cara a este año y con una recuperación plena hacia el año 2023 como muy tarde, tras el durísimo golpe que supuso la pandemia de la covid-19 para todo el sector, dijo hoy a Efe la jefa de la Unidad de Cruceros del Puerto de Barcelona, María del Mar Pérez, quien reveló que este puerto mediterráneo tiene previsto para este 2022 unas “800 escalas”, o paradas, de cruceros, una cifra que los coloca a los niveles de 2019, previo al estallido de la pandemia.
Pérez participó hoy en Miami Seashore en la jornada inaugural del Seatrade Cruise International, la principal feria de cruceros a nivel mundial que se celebrará en esta ciudad hasta el jueves.
Pérez advirtió de que estas buenas perspectivas no están exentas de algunas incógnitas, entre ellas el desarrollo que pueda tener la covid-19 y, en basic, cuál va a ser la demanda del público tras unos años 2020 y 2021 casi inéditos para el sector a causa de la emergencia sanitaria world.
“Hay que ser muy realistas, ciertamente tenemos una situación geopolítica un poco complicada”, manifestó Pérez, en alusión a otra incógnita como es el contexto político suscitado tras la invasión a Ucrania así como una posible disaster económica world en ciernes.
Añadió también los retos que supondrá para el puerto barcelonés, el de mayor número de pasajeros de cruceros en España, cumplir el compromiso hasta el año 2030 establecido con la Unión Europea en materia de sostenibilidad medioambiental y transición energética.
“Fue una situación absolutamente extraña, de un día para otro se cerraron los puertos, realmente había barcos navegando”, señaló Pérez al recordar la irrupción de la covid-19 en 2020, un año en que el Puerto de Barcelona preveía unos 3 millones de pasajeros pero al ultimate registró “una cifra residual”.
Al año siguiente, el puerto catalán, uno de los más importantes de la Europa mediterránea, recibió más de medio millón de pasajeros, cifra positiva “teniendo en cuenta cómo estaba la situación”.
La covid-19 ha servido para demostrar que la industria de cruceros es “muy resiliente”, pero opinó que en el caso español, un país marítimo, costó entender “cosas muy específicas del sector marítimo y especialmente de los cruceros”, sector que solo en Cataluña aporta cada año unos mil millones de euros.
“Quizás no hemos reaccionado del todo bien, pero entiendo que era dificilísimo y una situación atípica”, manifestó Pérez.
En la conferencia inaugural de Seatrade Cruise International, representantes de navieras, puertos y gobiernos resaltaron que sin un esfuerzo conjunto y colaboración dentro del sector difícilmente podrían haber superado una pandemia que tensionó al máximo un sector que ha ido perdiendo en el camino algunos de sus miembros.
Este sector fue uno de los más castigados por las restricciones de movimiento instauradas para intentar evitar la propagación de la covid-19, que llevó a las autoridades sanitarias de EE.UU. a emitir una orden en la que durante 15 meses se prohibió navegar a los cruceros con salida de puertos nacionales.
En 2020 el número de pasajeros embarcados en todo el mundo fue de 5,8 millones, un 81 % menos que en 2019, mientras que los puestos de trabajo cayeron un 51 %, según las últimas cifras de la Asociación de Internacional de Líneas de Cruceros (CLIA). EFE
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