Tras 45 años de ausencia, la compañía dará una función en el Palacio de Bellas Artes, el 20 de octubre de 2026 a las 20 horas, gracias a la gestión durante tres años de Contenidos Artísticos, empresa cultural fundada y dirigida por Cristina Vázquez.
El programa incluye piezas como Chronicle y We the People, que convierten la danza en un acto de protesta y reflexión frente a la guerra, la opresión y los conflictos actuales.

La presentación subraya el vínculo histórico entre México y Martha Graham, cuya visión artística se transformó para siempre a partir de su contacto con rituales de pueblos originarios.
El programa que ofrecerá la Compañía de Danza Martha Graham en su regreso a México, tras
45 años de ausencia, reúne obras que alzan la voz con firmeza frente a los problemas del mundo, a través de un lenguaje coreográfico que, desde hace un siglo, ha explorado las emociones conflictos esenciales del ser humano.
Bajo el título Martha Graham 100 años: La danza que transformó el siglo XX, la compañía se presentará el próximo 20 de octubre de 2026, a las 20 horas, en el Palacio de Bellas Artes, con un repertorio integrado por Dark Meadow Suite (2016), Lamentation (1930), We the People (2024) y Chronicle (1936).

Esta función es resultado de la gestión durante tres años de Contenidos Artísticos, empresa cultural fundada y dirigida por Cristina Vázquez, quien agradece la apertura del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) para llevarla a cabo.
Dos de las obras del programa dialogan directamente con el contexto social y político de su tiempo. Chronicle surgió el mismo año que Graham rechazó la invitación de los nazis para bailar en los Juegos Olímpicos de Berlín y es, en palabras de Janet Eilber, directora artística de la compañía, una declaración antibélica, una danza de protesta contra la guerra y la opresión.
“La obra del coreógrafo Jamar Roberts, We the people, también es una protesta. Ambas le piden al público que esté dispuesto a actuar y a unirse para alzar la voz con firmeza frente a los problemas del mundo actual. Las dos son obras abstractas. Nadie sale a dar un discurso, pero comparten posturas y gestos de gran fuerza, fácilmente reconocibles para cualquier espectador”, afirma Eilber. Graham no se consideraba una artista política. Se veía a sí misma como una humanista. Sin

embargo, reconoce la directora artística, tenía una postura tajante ante el auge del fascismo en
Europa.
Forma parte del programa en Bellas Artes el radical e icónico solo Lamentation, de cuatro minutos de duración, con el que Graham “anunció al mundo que el modernismo había llegado a la danza estadounidense”.
Creó Lamentation en un momento de crisis y consiguió que el movimiento revelara verdades humanas, como el duelo. La bailarina permanece sentada en un banco y no se puede ver su
cuerpo porque está envuelta en una tela tubular púrpura, por lo que más que una figura humana, la obra ofrece un retrato universal de la pérdida.

La inclusión de Dark Meadow Suite (2016) en el programa constituye un homenaje a México.
Creada a partir de Dark Meadow (1946), esta suite destaca algunos de los momentos coreográficos más impactantes de la obra original de Graham, cuya música fue compuesta por el mexicano Carlos Chávez.
“Para 1946, su lenguaje artístico alcanza otro nivel: incorpora una dimensión profundamente psicológica y humana a sus creaciones. Dark Meadow Suite es una obra sobre el autodescubrimiento, la comprensión del lugar que uno ocupa dentro de una comunidad y en relación con otra persona”, aclara la directora artística.
En sus cartas de la época, Graham decía que, al utilizar esta partitura de Chávez, tendría que crear un contrapunto rítmico porque era muy abierta, cuenta Eilber. Por eso recurre al zapateo y a las palmadas sobre el cuerpo. Esa percusión corporal fue una reacción de la coreógrafa ante la propuesta musical del compositor mexicano.
La huella de México en el legado de Martha Graham Ser testigo de los rituales de los pueblos originarios de México y del suroeste de Estados Unidos cambió el rumbo de la obra de la coreógrafa y bailarina Martha Graham para el resto de su vida, al apostar por una danza que hablara de las necesidades esenciales del ser humano.
Esa fue la influencia más profunda que México ha tenido en el legado de Graham, opina Eilber.
“Estas visitas cambiaron por completo su manera de pensar sobre el arte. Revolucionaron totalmente su concepción de la danza. Ella venía de un estilo teatral más bien decorativo y escapista que era popular en Estados Unidos.

“Al presenciar estos rituales —que ella llamaba “danzas de necesidad”— comprendió que la danza podía estar profundamente conectada con la forma en que vivimos la vida. Eran rituales relacionados con la subsistencia. Y decidió en ese momento que ese era el tipo de danza que quería crear”, añade Eilber. Graham obtuvo en 1932 la beca Guggenheim, gracias a la cual pudo adentrarse en la cultura mexicana. En 1968 vino de nuevo a México como bailarina de su propia compañía y, en 1981, participó en la novena edición del Festival Internacional Cervantino, en lo que fue la última visita de su agrupación al país.
Liderazgo femenino A lo largo de un siglo, la Compañía de Danza Martha Graham ha estado dirigida exclusivamente por mujeres: desde su fundadora, la legendaria coreógrafa y pionera de la danza moderna, hasta sus sucesoras Christine Dakin y Terese Capucilli, y la actual directora artística Janet
Eilber, quien ha encabezado la institución durante más de dos décadas.
Eilber, además, formó parte de la compañía como bailarina y trabajó estrechamente con Martha
Graham durante casi diez años, interpretando roles principales, varios de ellos creados
especialmente para ella, bajo la dirección de la propia coreógrafa.
“Pienso que las mujeres tenemos un enfoque del liderazgo mucho más empático e inteligente
que los hombres. Es maravilloso formar parte de esa conciencia e ir a México ahora que el país
es gobernado por Claudia Sheinbaum. Sentimos que una comunidad se une. Esperamos que la
presidenta venga y nos permita enseñarle cómo hacer una contracción”, concluye Eilber.
Para celebrar este siglo de revolución escénica, adquiere tus boletos en la taquilla del Palacio
de Bellas Artes y en Ticketmaster.
