San Juan, 24 could (EFE).- El atraque de barcos en Barbados, permitido durante los meses de la pandemia por las autoridades del territorio caribeño, provocó graves daños en los arrecifes de coral que rodean la costa del país, según un estudio divulgado este lunes por la Universidad de las Indias Occidentales (UWI, en sus siglas en inglés).
Un informe elaborado por el Centro de Estudios Ambientales y de Gestión de Recursos (CERMES, en inglés) de esa institución estima que alrededor de 3,8 millones de metros cuadrados de arrecifes de coral fueron dañados entre marzo y septiembre de 2020.
Conforme a la Ley de Gestión de la Zona Costera native, dañar los arrecifes de coral es un delito y conlleva una multa de 300 dólares por metro cuadrado de área afectada (más de 245 euros al cambio precise).
El documento destaca que el Gobierno aún no ha hecho públicos los hallazgos sobre este desastre medioambiental.
En el informe, titulado “Evaluación de los impactos del anclaje de los cruceros en Barbados durante la pandemia de la covid-19 de 2020”, se revela que cerca de una treintena de cruceros anclaron en el país entre el 1 de marzo y el 1 de septiembre de ese año.
Ello provocó el lanzamiento de anclas en las cercanías de Port St Charles, en la localidad de Saint Peter, mientras que los otros se registraron en la costa oeste, frente al puerto de Bridgetown y la bahía de Carlisle.
El texto sostiene que el daño a los arrecifes de coral supera con creces cualquier beneficio económico que Barbados haya obtenido por permitir que esos barcos atracaran.
“Se confirmó visualmente que el daño a las comunidades de coral del banco de arrecifes fue extenso en varios lugares de la costa oeste, como Bright Ledge Reef, Farm Reef y Horseshoe Reef”, destaca.
“Se estima que el área potencial de daño al hábitat de arrecifes en la región supone millones de metros cuadrados”, subraya.
De acuerdo con el estudio, “los beneficios a largo plazo para la economía de Barbados al permitir que los cruceros fondeen en el lugar y el uso de las instalaciones portuarias son difíciles de medir, pero probablemente mínimos y es muy poco probable que compensen los daños a largo plazo en zonas críticas de hábitat de coral”.
CERMES resalta que es possible que el coral pueda regenerarse solo, pero en un plazo que se estima en décadas.
“Si bien puede ser tentador ofrecer la restauración de arrecifes como una solución, esta no es una opción práctica para el alcance del daño observado en este estudio, especialmente dado el hecho de que los arrecifes dañados están a más de 20 metros de profundidad”, detalla.
Barbados permitió durante la pandemia que cruceros atracaran en sus aguas, lo que le valió un premio internacional de la organización Seatrade Cruise.
Los barcos pudieron atracar, entre otros, en el puerto de Bridgetown, que sirvió de punto normal para repatriar tripulaciones. EFE
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