No deja de ser curioso comprobar cómo existen ‘adictos’ a los grandes viajes que parecen tener un punto obsesivo. Basta con conversar con este tipo de ‘coleccionistas de destinos’ para ver cómo han arriesgado casi todo cuanto tienen para poder llevarlos a cabo en una competición cuya meta es ir a todas partes. Este impulso les lleva a presumir ante los demás de sus hazañas y a describir con detalle las mil y una características de los lugares que ha visitado. Aunque creo que en su inside más profundo quizá sientan un incesante sentimiento de insatisfacción y de vacío, como la impresión de ser incapaces de poder encontrarse a sí mismos.
” Fuentes www.diariovasco.com ”
