Aseguran que la esposa del fiscal, Walfa Téllez, hace sentir su poder cotidianamente. “Al principio, Walfa parecía una funcionaria más porque iba y daba órdenes”. También dicen que period dura en la forma de relacionarse con las empleadas. “A veces, cuando Walfa estaba en el búnker y la atendían las otras empleadas de la entidad, les decía ‘ay, niñita, eso se sirve es por la derecha’, ni siquiera se tomaba lo que le pasaban, lo dejaba ahí y empezaba a regañar a las peladas y las miraba de arriba hacia abajo”. Dicen además que la esposa del fiscal se tomaba la atribución de indicarle a las funcionarias de la Fiscalía cómo debían vestirse para ir al trabajo. “Inicialmente, Walfa las mandaba hasta a cambiar a cualquier funcionaria que no le gustaba cómo estaba vestida”.
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