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En el marco del Día Internacional de los Cuidados y el Apoyo, la Red de Mujeres por la Salud (REMUSA) hace un llamado al Estado mexicano y a la sociedad en su conjunto para visibilizar, revalorizar y redistribuir las tareas de cuidado, garantizando que el derecho a cuidar y ser cuidado se ejerza en condiciones de dignidad, equidad y bienestar.
Históricamente, la carga de los cuidados —que abarca desde la atención a la niñez, personas adultas mayores, personas con discapacidad o enfermedades crónicas, hasta el mantenimiento del hogar— ha recaído de manera desproporcionada sobre los hombros de las mujeres y niñas. De acuerdo con datos oficiales, las mujeres en México dedican más del triple de tiempo que los hombres a estas labores, representando un aporte invisible pero crucial al Producto Interno Bruto (PIB) del país.
Esta distribución desigual impacta directamente en la salud integral de las mujeres. La sobrecarga laboral sin descanso provoca el síndrome de agotamiento extremo, dolor crónico, deterioro de la salud mental, ansiedad, depresión y un paulatino abandono del propio autocuidado y tratamiento de enfermedades.
“Cuidar no debe costar la salud, la vida o las oportunidades económicas de las mujeres. El cuidado es un trabajo, un derecho humano y un pilar del bienestar social, no una obligación biológica ni un destino individual”, señaló Valentian Ochoa de REMUSA.
Un Sistema Nacional de Cuidados universal y con presupuesto

En este contexto, la Red de Mujeres por la Salud enfatiza que el establecimiento formal del Sistema Nacional de Cuidados (SNC). Desde REMUSA consideramos importante que la consolidación del SNC contemple de forma prioritaria los siguientes ejes:
Presupuesto suficiente y progresivo: Asignación de recursos públicos etiquetados para la creación y fortalecimiento de infraestructura de cuidado accesible y de calidad (estancias infantiles, centros de día para personas adultas mayores y centros de atención especializada).
Perspectiva de salud integral: Incorporar la dimensión del autocuidado y la salud mental para las cuidadoras, brindándoles acompañamiento psicológico, servicios médicos oportunos y espacios de descanso.
Corresponsabilidad real: Promover políticas públicas que obliguen al sector patronal a articular licencias de maternidad, paternidad y cuidados familiares equitativas, desincentivando la división sexual del trabajo.
Reconocimiento y trabajo digno: Garantizar salarios justos, seguridad social y derechos laborales para las trabajadoras del hogar y cuidadoras remuneradas.

“En México, las tareas de cuidado siguen recayendo principalmente en las mujeres, con consecuencias directas sobre su autonomía, sus oportunidades de desarrollo y su bienestar. Si bien es importante reconocer los avances legislativos que se han logrado en distintas entidades federativas, es indispensable que estos derechos se garanticen en todo el país. Necesitamos un marco nacional que reconozca el derecho al cuidado y garantice que todas las mujeres y niñas, sin importar dónde vivan, cuenten con las mismas condiciones para ejercer plenamente sus derechos y desarrollar sus proyectos de vida” finalizó Adriana Rocha de REMUSA.
