Con 34 años, Cabrera fue parte de quienes partieron a las islas. Por momentos, y cuando los recuerdos vienen a su cabeza e intenta ponerlos en palabras, su voz se entrecorta y la emoción es inevitable.
“Después de 40 años le tengo que agradecer a Dios y dar conocimiento a los chicos de lo que sucedió para que sepan la verdad”, dijo.
Al observar una réplica del Crucero que forma parte de la muestra estática confiesa que “es un sentimiento muy bravo, cuesta, pero hay que salir adelante y explicar porque es como un desahogo. Cuando poníamos las cosas en la exposición nos temblaban las manos”, reconoció.

Cabrera estuvo dos veces en el Crucero, period mecánico maquinista. “Fue todo muy bravo”, remarcó y contó que en ese momento “pensé en mi familia. Estuve desmayado y salí unos 15 minutos antes que se hundiera, estuve sumergido en el mar a 19 grados bajo cero. Cuando me mojé me recuperé, por el mismo frío”.
“La guerra es fea, el nombre no más lo dice. Ahora estamos mirando esta guerra (por Ucrania), pero eso no se llama guerra, se llama asesinato, es otra cosa”, expresó. Mirá la nota completa:
” Fuentes www.elonce.com ”