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El naufragio del Monte Cervantes y la leyenda del capitán que visitó de gala para hundirse con su barco

Dimensión Noticias by Dimensión Noticias
enero 22, 2022
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El naufragio del Monte Cervantes y la leyenda del capitán que visitó de gala para hundirse con su barco


El Monte Cervantes, cuando era abandonado por los pasajeros. Había sido botado en 1928 en Alemania
El Monte Cervantes, cuando period abandonado por los pasajeros. Había sido botado en 1928 en Alemania

El entrerriano Carlos Ladislao Bustos tenía el agua por la cintura. Sin preocuparse por su seguridad, ayudaba a los pasajeros a subir a los botes salvavidas. Period fotógrafo en la revista Caras y Caretas desde su creación en 1898 y quiso el destino que fuera uno de los pasajeros del buque Monte Cervantes, herido de muerte luego de embestir una roca sumergida en el Canal del Beagle.

Esa tarde del miércoles 22 de enero de 1930, a la par que asistía a los pasajeros, especialmente mujeres y niños, tomó fotografías que con el tiempo cobraron un alto valor histórico. Ellas ilustran esta nota.

El Monte Cervantes, construido en el astillero alemán Blohm und Voss, había sido botado el 25 de agosto de 1927. De 13600 toneladas y casi 160 metros de eslora, fue pensado tanto para el transporte de inmigrantes de Europa a América como para viajes turísticos. Podía transportar dos mil pasajeros en dos clases, y su dotación period de 300 tripulantes. Pertenecía a la empresa Sociedad Hamburgo Sudamericana.

El capitán Dreyer junto a su práctico Hepe, caminando por Magallanes, dos días antes de la tragedia. Fotografía tomada por Carlos L. Bustos
El capitán Dreyer junto a su práctico Hepe, caminando por Magallanes, dos días antes de la tragedia. Fotografía tomada por Carlos L. Bustos

Su corta vida acumulaba antecedentes no demasiado halagüeños. Mientras terminaban los trabajos antes de botarlo, sufrió un incendio. Y el 25 de enero de 1928 chocó contra un témpano en el Artico y pudo ser salvado gracias a la presencia de un rompehielos ruso, que lo asistió.

Se lo promocionó como buque turístico, con tarifas populares. A las diez de la mañana del 15 de enero de 1930 zarpó, con 1117 pasajeros a bordo, de dársena A del puerto de Buenos Aires. Su recorrido comprendía Puerto Madryn, Punta Arenas, Ushuaia y de ahí el regreso. Su capitán period Teodoro Dreyer, un alemán nacido el 2 de diciembre de 1874, casado y con dos hijas. Period un marino con experiencia en navegar los fiordos nórdicos, pero no en los canales fueguinos. Para ello, contaba con la asistencia del práctico Rodolfo Hepe, que estaba familiarizado con ellos.

Momento en que los pasajeros, con sus chalecos salvavidas, abordan los botes que los acercarán a la costa
Momento en que los pasajeros, con sus chalecos salvavidas, abordan los botes que los acercarán a la costa

El 22, luego de unas quince horas de escala, dejó Ushuaia y en lugar de tomar por la ruta acostumbrada fue por un paso no recomendado. En ese momento, la mayoría de los pasajeros estaban en cubierta, maravillados por el paisaje. Se veía recortado el faro de Les Eclaireurs, que desde 1920 funcionaba en medio de una serie de islotes, en el noreste en el Canal de Beagle.

Se había alejado unas siete millas de Ushuaia cuando a las 12:45 chocó contra una roca sumergida, que no aparecía en las cartas náuticas, y abrió un rumbo de agua en la proa. El barco comenzó a inundarse. El barco, algo inclinado, quedó varado con las hélices fuera del agua.

Pasajeros conmocionados, como el caso de esta mujer luego de reencontrarse con su hija
Pasajeros conmocionados, como el caso de esta mujer luego de reencontrarse con su hija

Dreyer ordenó abandonar el barco. Cada uno de los pasajeros, con su chaleco salvavidas colocado, fueron subiendo a los 30 botes. Gracias a la señal de auxilio que había emitido el capitán, los asistió el transporte Vicente Fidel López y la lancha Godoy, que cumplía funciones para el presidio de Ushuaia. La evacuación se realizó en una hora.

Los pasajeros fueron llevados a la Estancia Remolino, propiedad del pastor anglicano John Lawrence y de ahí los trasladaron a la ciudad.

Los náufragos fueron llevados a la costa, a tierras de la estancia Remolino, propiedad del pastor John Lawrence
Los náufragos fueron llevados a la costa, a tierras de la estancia Remolino, propiedad del pastor John Lawrence

La ciudad se vio conmocionada por el hecho. Su población no llegaba al millar de habitantes. Los pasajeros se alojaron en casas particulares, en cuarteles y en instalaciones del presidio. Muchos fueron alimentados con la comida que consumían los penados.

Al día siguiente la tripulación del barco se ocupó de llevar el equipaje a tierra. En la cubierta se destacaba la figura del capitán Dreyer coordinando las tareas.

El 24 el Monte Cervantes se inclinó y se hundió parcialmente.

La evacuación estuvo coordinada por el capitán y su tripulación. En una hora ya todos habían dejado el Monte Cervantes
La evacuación estuvo coordinada por el capitán y su tripulación. En una hora ya todos habían dejado el Monte Cervantes

Varias historias rodean al destino closing de Dreyer. Una versión cuenta que se vistió con su uniforme de gala, con sus medallas, y decidió hundirse con el barco. Un oficial de una de las embarcaciones que participaron del rescate, lo instó a abandonar la nave, pero no quiso. Cuando el barco se sacudió, dos de los oficiales que lo acompañaban alcanzaron a saltar por la borda. Otros aseguran que se ató al timón y otra versión más inverosímil sostiene que alcanzó la isla Navarino y nunca más se lo vio. Lo cierto es que su esposa ofreció una recompensa por quienes pudieran aportas datos acerca de su paradero.

Porque el cuerpo del capitán nunca apareció.

El 28 de enero los pasajeros emprendieron el regreso a Buenos Aires en el Monte Sarmiento.

El buque tenía un boquete en la proa, la que se había hundido, dejando al descubierto las hélices
El buque tenía un boquete en la proa, la que se había hundido, dejando al descubierto las hélices

A partir de 1943 la empresa Salvamar, de Leopoldo Simoncini, se propuso reflotarlo. Con mucho esfuerzo, se recuperaron los motores, se quitaron las chimeneas y los mástiles, a fin de alivianarlo. Con flotadores colocados en sus laterales, el proyecto period liberarlo de la varadura y llevarlo a Ushuaia. Hubo un intento fallido el 20 de julio de 1954, pero el 6 de octubre de ese año se logró destrabarlo. Lamentablemente, ya rumbo a Ushuaia, cuando lo remolcaban, uno de los flotadores y una soga se desprendieron, escoró a estribor y se hundió a una profundidad de 100 metros.

El fotógrafo Bustos dejó registrado tanto el rescate como la llegada de los pasajeros a Buenos Aires. Había nacido en Gualeguay en 1877 y desde 1895 vivía en San Nicolás de los Arroyos, donde su padre period el encargado del Correo. Period, además, artista plástico y participó del tercer viaje de la Fragata Sarmiento, entre 1902 y 1903. Murió en San Nicolás un año después del naufragio.

Carlos Bustos fue fotógrafo y artista plástico. Participó del tercer viaje de la Fraga Sarmiento. Falleció en febrero de 1931
Carlos Bustos fue fotógrafo y artista plástico. Participó del tercer viaje de la Fraga Sarmiento. Falleció en febrero de 1931

No hace muchos años que entregaron al Museo del Fin del Mundo algunos elementos del buque, que estaban en poder de Leopoldo Simoncini. Dos fuentes ensaladeras, dos platos hondos soperos de loza blanca, una taza de loza blanca con un molusco incrustado, un chop o una jarra cervecera, también con un molusco y una tuerca de bronce de 14 centímetros de diámetro que perteneció a una de las hélices del buque fueron entregados al Museo.

Hay una calle en Ushuaia que recuerda al capitán Dreyer. Es una corta arteria entre Hipólito Bouchard y gobernador Manuel Fernández Valdez, homenaje a ese marino sobre el que no hay certezas cómo murió, pero que sí decidió desaparecer con su buque, en las heladas aguas fueguinas.

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” Fuentes www.infobae.com ”

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