La vestimenta de los despreocupados gurús de las empresas tecnológicas de Silicon Valley y la de los groseramente ricos personajes de la serie de televisión Succession no es ostentosa. Pantalones vaqueros, camisetas blancas y grises y deportivas de suela de goma blanca, la de los primeros, y más formal y apagada, la de los segundos. Sin embargo, las de unos y otros son prendas básicas hechas con materiales más nobles que algunas dinastías que les sientan como un guante. Son exclusivas, de calidad, cortadas a mano y a medida. Prendas que no vamos a encontrar en las tiendas a las que solemos ir cuando vamos a comprar ropa. Hoy el lujo es discreto y ligero, como el cachemir, el pelo de camello y el algodón egipcio.
Características del hotel Aman New York
Algo parecido pasa con el hotel Aman Nueva York, el primer establecimiento urbano de esta distinguida marca en Estados Unidos y el segundo fuera de Tailandia, después del de Tokio. Los hoteles, resorts, villas y residencias que Aman tiene repartidos por todo el mundo son un destino en sí mismo. A los Alpes franceses, Indonesia, Sri Lanka, remotas islas filipinas y Bután, entre otras sugerentes coordenadas geográficas, se ha sumado el histórico edificio Crown de 1921, en la neoyorkina esquina en la que se cruzan la calle 57 con la Quinta Avenida. Un lugar en el centro de Manhattan en el que están cerca los teatros de Broadway, el Museo de Arte Moderno, el Radio City Music Hall, el Rockefeller Center, Central Park y una de las zonas de compras más caras del mundo. Una ubicación más propia de un desayuno con diamantes que un lugar de paz, concepto que representa e identifica a Aman. Es por eso que este hotel en vez de tener una puerta de acceso al mismo a pie de calle y custodiada por uno o dos porteros, la recepción está escondida en la planta 14ª del edificio. En la misma se encuentra la terraza, el bar y los insignes restaurantes Arva, que homenajea a la cocina italiana del sur, y Nama, un japonés en el que se honra a la patrimonial cocina washoku y un guiño occidental al diseño tradicional de los alojamientos tradicionales japoneses, los ryokan, y que incluye un jardín interior de rocas karesansui.
Debajo de esa planta 14ª y hasta la 7ª hay un club de jazz, una bodega subterránea, 22 residencias privadas, el Aman Spa (de tres pisos) y 83 suites. Suites con unas dimensiones que van desde los 72 metros cuadrados hasta los 257, todas ellas con techos de casi tres metros de altura, chimeneas, baños de mármol con bañeras ovaladas, duchas de lluvia y tocadores dobles. Cada una de las mismas luce un mural de arte a gran escala inspirado en la obra maestra del siglo XV Pine Trees (Shrin-zu bybu) de Hasegawa Thaku. Esos espacios amplios, elegantes y cálidos hacen que una estancia en ellos sea un retiro más que confortable y muy oriental.
Estilo arquitectónico del hotel Aman New York
El Aman Nueva York, en el edificio Crown, un ejemplo paradigmático del arquitectónico estilo francés Bellas Artes del siglo XIX (una combinación del neoclásico con elementos góticos y renacentistas, en el que se emplean materiales como el hierro y el vidrio y en el que las fachadas se decoran con esculturas), por dentro es silencioso como un monasterio y sin rastro de un logo, como las ropas que visten el nuevo multimillonario Mark Zuckerberg y la patricia familia Roy.
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