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El híper individualismo y los viajes de ego al espacio

Dimensión Noticias by Dimensión Noticias
julio 25, 2021
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Claves para la recuperación turística


Los juegos olímpicos están hechos de símbolos, pero acaso uno que outline tristemente a estos días es el del estadio vacío. Claro que Japón puso buena cara al mal tiempo y se esmeró en una ceremonia de apertura deslumbrante, pero no deja de sentirse uno solitario al mirar todo ese espacio inhabitado, aunque las razones sean más que obvias. Ésa es una particularidad en la que no siempre caemos en cuenta: algo se convierte en simbólico, a veces de manera inadvertida, o a pesar de nuestro empeño en evitarlo.

Pongamos otro ejemplo del carácter azaroso de los símbolos. Hace unos días despegó en el desierto de Texas una cápsula en la que viajaba Jeff Bezos -el millonario creador de Amazon- y un par de viajeros más. Se trató de un vuelo suborbital de poco más de diez minutos que marca un hito en la historia de la exploración espacial. Aunque suena cada vez más tiempos lejanos, estuvimos absolutamente acostumbrados a una carrera del espacio en la que Estado Unidos y Rusia eran los únicos gobiernos que apuntaban a las estrellas. Esto no es una apología en tono “todo tiempo pasado fue mejor”, pero es innegable que algo cambió no sólo en cuanto a que se rompió el duopolio de viajes al espacio sino en la concept misma colectiva que le asignamos a salir de la Tierra.

Aunque sin duda se trataba de símbolos empapados de propaganda, las proezas de exploración del espacio del Siglo pasado tenían un espíritu mucho más colectivo. Cuánta distancia hay entre el clásico “es un pequeño paso para el hombre pero un gran salto para la humanidad” de Neil Armstrong, y las palabras de Bezos al volver a la Tierra “mis expectativas eran altas, y fueron excedidas dramáticamente. El mejor día de mi vida”. Sin dramatizar, uno no puede dejar de notar ese carácter híper particular person del viaje cósmico. Por mucho que él y otro grupo de millonarios se empeñen en vender sus pasatiempos espaciales como un proyecto humanitario que le beneficia a todos, lo cierto es que en gran medida abandonar la Tierra se cut back a que uno tenga el dinero suficiente para comprarse un boleto en la dichosa cápsula.

Todavía más, quienes crecimos viendo caricaturas con criaturas cósmicas, la Guerra de las Galaxias -o Star Trek-, Interstellar o 2001: Odisea al Espacio, no podemos evitar sentir que hay una ligerísima banalización del símbolo de viajar al espacio. Porque el viaje de Jeff Bezos promete poner en el menú de las compras de Amazon viajes suborbitales para quien pueda darse el lujo, algo a lo que el New York Instances llamó “la Amazonificación del Espacio”.

Hay mucho de simbólico, quiero decir, en cómo se resolve ahora quién viaja al espacio. Claro que usted bien puede argumentar que uno o todos los millonarios pueden hacer con su dinero lo que les venga en gana. Y es cierto, pero todo ese dinero no puede evitar que sus aventuras exóticas se transformen en símbolos de nuestro tiempo. No es el único ejemplo, Jeff Bezos. Antes mandábamos al mejor amigo del hombre al espacio. Merciless, sin duda, pero indudablemente simbólico. Luego se enviaron equipos de científicos en buena forma cerebral y física. Tuvimos que poner a Bruce Willis en las películas para que se entendiera que esto iba en serio. Ahora mandamos un coche deportivo para dos personas, ocupado por un maniquí. ¿Que si Elon Musk tiene un Tesla coloration cereza y millones de dólares de sobra para mandar su coche a dar vueltas alrededor del Sol es su problema? Sin duda, pero el hecho de que suceda en este tiempo cube algo de nosotros, de la humanidad en este tiempo. Porque lo aplaudimos, hablamos de eso, le hacemos eco a sus viajes de ego.

El mensaje de estos viajes estelares tan distintos a los de antes es, aparentemente, el hacernos sentir cerca de ellos. Vendernos la concept de que, en el futuro, cualquiera de nosotros podrá hacerlo y será apenas más complicado que ir a la Tapo y treparse en un camión a Puebla. No suena mal, que todo el mundo pueda pasearse en el espacio, siempre y cuando lo pueda pagar. Y si algo nos ha mostrado la pandemia es que la inequidad brilla como estrellita en nuestras frentes cuando se trata de darnos un lujo (al estilo “ya no aguanté la pandemia y me fui a la playa”) o del más primitivo “sálvese quien pueda. Difícil pensar que los viajes al espacio, ya sea en plan turístico o en plan cyberpunk “el mundo se va a acabar: agarra tus maletas, una muestra de cochinita pibil y vámonos a Marte” será más democrático que todas las actividades que actualmente hacemos en la Tierra.

Quizás me equivoque, pero es evidente el cambio en el símbolo de los viajes espaciales. De lo solmene a lo aparentemente mundano, trivial. Claro que a un millonario para quien el dinero perdió ya sentido y dimensión, darse una vuelta alrededor del planeta le puede parecer lo de un martes cualquiera. También discrepo de quienes buscan forzar a esos personajes en roles que evidentemente no quieren ser, como los filántropos que el mundo esperaba. Han hecho una fortuna privada y sus interese son, evidentemente, privados. Pueden comprar una camiseta de las chivas o financiar una empresa de turismo espacial. El punto es que eso puede ser la huella de lo que signifique nuestro tiempo para quienes nos miren en el futuro. Una cápsula donde ya no cabe el discurso de esperanza humana sino el ego de un par de magnates. O no.

A lo mejor es solo que uno se frio el cerebro con libros de ficción científica, pero había algo de romántico en ese viejo pensamiento de lo difícil que period viajar al espacio. El símbolo period de una conquista colectiva, una victoria de nuestra especie. Hacía juego con esa frase bellísima y fraternal de Carl Sagan “estamos hechos de polvo de estrellas”, y tenía por banda sonora a Fernando Rivera Calderón en una oda espacial donde cabía más de uno:

Nos amaremos después, la vida nos matará
Seremos polvo otra vez, la Tierra nos beberá
Muy lejos de este lugar, tal vez te vuelva a encontrar
Nada será como es, tal vez seamos polvo estelar



” Fuentes www.eluniversal.com.mx ”

Tags: JOSÉ ANTONIO SÁNCHEZ CETINA
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