El pasado 25 de mayo llegó la indeseada noticia: La Administración Federal de Aviación (FAA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos informó que degradaba a México a categoría 2 porque la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC) no cumplió con los estándares de seguridad establecidos por la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) en la auditoría que realizó desde octubre del 2020.
Como primer y contundente efecto, las firmas del sector aéreo (GAP, OMA, ASUR, Aeroméxico y Volaris) perdieron el día de la degradación 11,451 millones de pesos en valor de capitalización en la Bolsa Mexicana de Valores.
Así, México tiene ahora la misma calificación que Venezuela, Malasia, Ghana o Tailandia, a pesar de gozar del privilegio de tener frontera con EU.
Algunos de los problemas
Debido a que los resultados de la auditoría de la FAA únicamente se entregaron a la AFAC, no es posible conocer los detalles, aunque funcionarios de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) han compartido algunos, entre ellos que fueron 28 las observaciones hechas (en el 2010 en la degradación previa que duró cuatro meses fueron 50).
Entre los aspectos que la AFAC no atendió oportunamente están que sus reglamentos carecen de los requisitos necesarios para supervisar las aerolíneas del país de conformidad con las normas mínimas de seguridad internacionales, y que es deficiente la experiencia de su private técnico, de mantenimiento, de registros, procedimientos de inspección o resolución de problemas de seguridad.
La publicación de recientes modificaciones a la Ley de Aviación Civil, requerida, llegó después de lo planeado y ya no la consideró la FAA en su decisión.
¿Qué sigue?
El día de la degradación, las cuatro aerolíneas, la Cámara Nacional de Aerotransportes (Canaero), pilotos y controladores aéreos, entre otros, manifestaron su interés por ayudar a la autoridad aeronáutica a volver a categoría 1.
” Fuentes www.eleconomista.com.mx ”
