Empezamos por la sierra de Hornachuelos, un parque natural de una belleza escandalosa, donde los barrancos estn tapizados con alcornoques, encinas y acebuches. Los rboles acostumbran a frecuentar venados, jabales y algn que otro lince despistado y, muchas veces, alojan los nidos de abejarucos, mirlos y carboneros. Pjaros que no tienen la exclusiva del cielo y comparten rutas de vuelo con rapaces como buitres negros y guilas. Hay infinitas maneras de descubrirla: rutas organizadas, senderos asombrosos (ms informacin en turismohornachuelos.es)… pero aparte de la naturaleza, lo maravilloso de esta sierra es su carcter sobrenatural. Aqu habita el antiguo seminario Santa Mara de los ngeles, un monasterio franciscano del siglo XV reconvertido hoy en un centro de reinsercin social; tambin, si te fijas, vers en la carretera que atraviesa la sierra, una seal que indica Desierto de los Arenales, donde vive un ermitao carmelita en su pequeo convento, que te devuelve a los tiempos de San Juan de la Cruz.. Ya en el corazn del campo, la aldea de San Calixto merece punto y aparte.

San Calixto, en la sierra de Hornachuelos
En el lugar donde se encontraba el antiguo monasterio del Tardn, del siglo XVI, donde vivan cerca de 300 frailes ermitaos, se encuentra hoy un convento de Carmelitas Descalzas fundado por Santa Maravillas, en 1956. Naci gracias al empeo de los entonces dueos de la finca, marqueses de Salinas, que queran devolver el carcter espiritual a este rincn cordobs. Consiguieron llevar hasta all a la madre Maravillas para pedirle que fundara; y a pesar del “no” inicial, algo debi pasar para que cambiara de concept: Ha sido cosa de Dios, desde luego, pues no iba nada, nada animada a que se hiciese all. No pensaba de ningn modo dejarlo decidido, y no pude por menos de hacerlo. Es preciossimo aquello, con naranjos, limoneros, flores, vistas ideales y, sobre todo, el recuerdo de aquellos tan santos solitarios del Tardn, escribira luego. Resulta increble que en esta loca period que vivimos, perdidas en plena Sierra Morena, una congregacin de casi 20 monjas dedique su vida a rezar, trabajar y… mejorar la vida de mucha gente en kilmetros a la redonda, que acude a su torno en busca de ayuda y sosiego. Un lugar tan especial que en los aos 60 lo eligieron los recin casados reyes de Blgica, Balduino y Fabiola para su viaje de novios. Naturalmente que no vivieron en el convento, sino en la casa (privada) que se encuentra pared con pared. Gruesas cadenas de hierro sobre algunas puertas, dan fe de la visita histrica.
De lo divino a lo prosaico nos separan un puado de kilmetros. Basta con llegar a la finca Fuente La Virgen para contemplar cmo los cerdos ibericos, otros inquilinos de la zona, zampan bellotas y se revuelcan en las charcas. De ellos surgirn luego jamones y embutidos extraordinarios (fuentelavirgen.com). Esto s que es sostenibilidad.

Sierra de Hornachuelos
Vivir como una marquesa
Cadenas que marcan visitas regias no slo hay en San Calixto; la vecina Hacienda San Bernardo dispone tambin de las suyas. Este cortijo del siglo XVIII fue creciendo para alojar, a principios del siglo XX, al rey Alfonso XIII durante sus caceras por la zona. El rey Juan Carlos I tambin fue husped de los ltimos marqueses de La Guardia. Hoy sus hijos disfrutan tambin de esta finca, a la que se accede por un camino de gruesos eucaliptos que desemboca en un jardn romntico. Quieres vivir como una marquesa (o como una reina cazadora)?, te damos una buena noticia: puedes alquilarlo (haciendasanbernardo.com). Exclamars un sentido “Halaaaaa” al contemplar los fornidos cipreses que flanquean la puerta del antiguo cortijo y te gustar comer en el huerto donde uno de los rboles no es ni naranjo ni limonero, sino ambas cosas a la vez gracias a los oportunos injertos.

La entrada del antiguo cortijo en San Bernardo
Cara y cruz en el espectacular jardn de la Moratalla
Al poco rato de abandonar esta sierra mgica, al lado de Hornachuelos, una reja regia, al borde de una carretera comarcal y frente a una aburrida gasolinera, har que pises a fondo el freno. “Pero qu es esto? Qu clase de loco se hizo esta especie de Versalles en mitad de la nada?”, te preguntars, sin parar de exclamar wows. Pues s seorita, esta zona da para mucho porque fue tambin un marqus, en este caso el de Viana, quien construy aqu su pabelln de caza a principios del siglo XX. Pero, ojo, las primeras noticias de Moratalla, que as se llama el palacio, datan del siglo XII, cuando period un castillo que tuvo entre sus dueos (hacia el siglo XIII) a doa Gondruenda Ruiz de Len. Un dato includo porque el nombre es brutal.

Jardn del palacio de Moratalla
Aunque tanto Alfonso XII como su hijo fueron invitados de Viana, el marqus nunca pretendi construir un palacio sperferoltico. En el caso del jardn, sin embargo, lo dio todo y contrat al ingeniero francs J. N. Forestier, tambin autor del sevillano Parque de Mara Luisa. El paseo por el parque (si consigues acceder a l, lo que no es nada fcil) te produce sentimientos encontrados. La zona que da a la carretera est cuidada, podada, magnfica. Frente a la fachada, un microbosque de pltanos consigue una espectacular “bveda” pure que contina entre setos, fuentes y corrientes de agua que son una genuina delicia.

Jardn del palacio de Moratalla
Al dar la vuelta a la casa, el jardn ofrece su cara B. Son los efectos adversos de que una propiedad pase de manos privadas a un banco. En dos aos de semi-abandono, la maleza ha crecido a su aire rodeando los huertos de frutales. La hojarasca se ha apoderado de parterres de un topiario de boj inspirado en el mar, con barcos y oleaje incluido. El alma se te cae a los pies en la fuente de El Venado (atribuido a Benlliure), con el estanque abandonado y seco.

Estanque del venado en Moratalla
Por detrs de otras romnticas fuentes como la de Los Ladrones y la de Doa Leonor, te sobrecoges ante la posibilidad de que vaya a aparecer en escena Bette Davis vestida con un viejuno camisn, en modo fantasma del lugar. El encargado de la seguridad me sugiere que no me aleje sola porque me puede atacar un jabal… Pura caduta, que dira un italiano. Decadencia que s, que merece la pena conocer. (Slo se puede visitar los martes de 11 a 13 h., con cita previa en el telfono 637603925. No es una tarea fcil, advertida quedas).

Estanque en Moratalla
Palacio de Portocarrero, esto es el paraso
Tomamos una carretera serpenteada por kilomtricos plantos de naranjos, para llegar a Palma del Ro. Un tranquilo pueblo donde el palacio de Portocarrero, integrado dentro del antiguo Alczar, nos devuelve la confianza en la humanidad y su responsabilidad como depositaria, cuidadora y generadora de belleza. No una medalla, sino cinco kilos de medallas se merece el matrimonio formado por Enrique Moreno de la Cova y su mujer Cristina Ybarra. Heredaron medio palacio en ruinas, compraron la otra mitad y pusieron en marcha un “proyecto de vida”, como outline Cristina, sin ayuda alguna de la administracin: “Llevamos ms de treinta aos restaurndolo. Cuando nos casamos decidimos que aunque supona un sacrificio tremendo, tiraramos para adelante. Heredamos una ruina con ms de 2.000 aos de historia, que hemos restaurado, potenciado y a la que hemos aadido contenido”.

Entrada del palacio de Portocarrero en Palma del Ro
En cuanto accedes al primer patio comprendes que esto es una joya. Pero si ves las fotos del antes y el despus, corres peligro de que te entre una risa histrica. De la desolacin han surgido patios magnficos con rincones que cobijan estatuas y restos romanos; yeseras artesanales dan gloria a embocaduras de puertas. No te imagines un espacio distante, todo lo contrario: “Es una casa habitada por encima de todo”, asegura Cristina. Y eso se nota. Han comprado ladrillos en derribos, han trado soleras romanas, han enjabelgado las paredes, esa tcnica tradicional que combina cal, pigmento y polvo de mrmol. Una mesa de piedras duras se arrima, grandiosa, a una pared, escoltada por un tapiz del siglo XVII: “Estamos muy orgullosos porque, aunque es un trabajo agotador, te proporciona muchsimas satisfacciones”.

Comedor del palacio de Portocarrero
El Gran Capitn celebr aqu su boda con Mara Manrique y “Los Reyes Catlicos se alojaron en el palacio unos das -cuenta Cristina-. Se quedaron tan maravillados con la belleza de Palma del Ro que se referan a ella como El jardn de Andaluca; mandaron llevar 140 naranjos dulces para repoblar las huertas de la Alhambra de Granada”.
Naranjas, limones… La familia Mdici los amaba y su coleccin en el jardn de Castello (Florencia) period la mejor de Europa en el siglo XVI. Hoy, la pasin de Cristina Ybarra por los ctricos nos regala un jardn memorable: “Se trata de algo nico, al estar limitado por los muros del alczar. Para disearlo me inspir en el antiguo jardn hispano-mudejar que haba antes aqu”.

Rincn del jardn y los muros del Alczar de Palma del Ro
La visita empieza con un pequeo ritual en el que una serie de velas te adelantan los olores que vas a percibir. Bergamota, lima kaffir, azahar… nada comparable a lo que te espera fuera: cerca de 400 variedades de ctricos: “Son como las personas -comenta Cristina- los hay agradecidos, recios, delicados, exigentes…”. Muchos anclados al suelo, otros instalados en macetas de barro, pero todos con nombres sonoros como sanguina, navel, sucrea; naranjas vainilla, del dragn volador, corrulada, mano de Buda, limn tigre… que crecen gracias a un sistema de riego idntico al que utilizaron los rabes, y estn escoltados por los restos arqueolgicos de una sinagoga y una capilla medieval.

Bodegn con algunos ctricos del jardn del palacio de Portocarrero
El recorrido por el palacio reserva ms sorpresas como el cuarto con vestidos antiguos de flamenca y la coleccin de abanicos, el comedor con esa mesa infinita o el despampanante estudio de pintura de la propia Cristina, que funciona tambin como galera, donde puedes admirar sus obras inspiradas en la naturaleza, muchas pintadas sobre pan de oro. Su don le ha llevado a resolver situaciones muy curiosas como esa vez que tenan la visita de un seor muy estirado y haban surgido unas manchas de humedad en uno de los patios. No haba tiempo para resolverlo y nuestra anfitriona, ni corta ni perezosa, pint para disimularlas una especie de trampantojo. El altivo visitante repar en la pintura artstica y naturalmente pens que por toda la pared seguiran esas grecas bajo la capa de pintura superior. Cristina le asegur que acababan de aparecer y que seguiran picando la pared para recuperar esos preciosos frescos. (Ms informacin en tel.: 670 882 008. palacioportocarrero.com).

Cristina Ybarra en su estudio del palacio de Portocarrero
Monasterio de San Francisco, asunto de naranjas
Alrededor del palacio puedes darte una vuelta por la Alcazaba, contemplar el barroco de la iglesia de Nuestra Seora o descubrir el novsimo museo dedicado a los diseadores Victorio & Lucchino, en el antiguo convento de Santa Clara. Un homenaje que demuestra que Jos Vctor Rodrguez Caro, uno de los integrantes del do de creadores, s es profeta en su tierra y prueba de ello es el buen resumen que se ha hecho de esos vestidos coloristas y de factura impecable que marcaron una poca, con sus volantes, bordados y colores de marcada personalidad.

Museo de Victorio y Lucchino en el Monasterio de Santa Clara
El recinto, unique del siglo XV, cobija hoy tambin dependencias del ayuntamiento y cuenta con una leyenda apasionante: se atribuye su construccin a Juan Manosalbas quien, en un ataque de celos mat a su mujer. Para tranquilizar su conciencia decidi ofrecer su casa a las monjas y segn Encarna, nuestra ocasional gua, se cube que el fantasma de la vctima todava se pasea y se lamenta por los corredores. (La entrada es gratuita los fines de semana).
Si ests en modo museo, tambin puedes visitar el dedicado a Manuel Bentez El Cordobs, en la calle Ancha (Para visitarlo, llamar a los telfonos: 957 644 370 al 682 924 225).
Puede que las naranjas procedan de la China pero por lo visto las que se producen en California no tienen un origen tan extico. Es ms, segn Alonso Moreno de la Cova, dueo del resort Monasterio de San Francisco, proceden de Palma del Ro. Y no lo cube como si fuera un genuino habitante de Bilbao, sino que se remonta a la historia para demostrarlo. Vayamos por partes.

Lodge Monasterio de San Francisco, en Palma del Ro
“Este convento empieza de una manera muy modesta en 1492, con 5 6 frailes, incluso se dice que aqu pas alguna noche Cristbal Coln que, por lo visto, siempre dorma en alojamientos franciscanos porque adems de que la orden le protega, a l le sala gratis viajar -comenta con irona Moreno de la Cova-. Poco a poco el convento fue creciendo gracias a la proteccin del rey Felipe IV -contina- y termina robndole protagonismo al monasterio de El Tardn, en Hornachuelos (Te acuerdas? Es el mismo de la sierra, en San Calixto, al que nos hemos referido al principio del reportaje). Hay que aadir que para los franciscanos, adems de las provincias de Crdoba y Sevilla, haba una provincia adicional que era la de Los ngeles, que es donde se encuentra Palma del Ro. Pues bien, en el siglo XVIII viene aqu a alojarse Fray Junpero Serra antes de embarcarse en Cdiz fumbo a Amrica. Viaja acompaado de dos frailes palmeos y terminan fundando San Diego, San Francisco y, naturalmente, Los ngeles”. A estas alturas del relato no hace falta ser Einstein para concluir que Los ngeles se llama as por culpa de los religiosos cordobeses, pero la historia todava no ha terminado. “Adems -aade Moreno de la Cova- aqu aseguraban que los religiosos enviaron a Amrica dos naranjos autctonos que seran origen de los californianos”.

Alonso Moreno de la Cova, con su hija Beatriz
El convento pasa a manos de la familia de Moreno de la Cova en el siglo XIX, despus de la desamortizacin de Mendizbal, que lo utiliza mucho tiempo como granero: “Este saln`lo he visto lleno de habas”, asegura Alonso quien, en los aos 80 del siglo pasado reform el edificio para transformarlo en resort.
Hoy es un lugar con carcter que mantiene la austeridad franciscana pero con toques clidos, gracias a su hija Beatriz Moreno de la Cova, estilista de moda, que se ocupa de conseguir que cada cuarto sea acogedor. Mencin aparte merecen los magnficos patios y el huerto que juega a ser jardn. Un autntico remanso.

Saln de la casa de Alonso Moreno de la Cova
Dentro del recinto del resort tienen los Moreno de la Cova su casa. Un espacio con piezas que llaman la atencin como esa estatua de mrmol romana que nos recibe en el corridor y un cuadro asombroso de un artista suizo donde coinciden pjaros y cerezas. Lo curioso de la obra es que el marco se encarg mucho tiempo despus de que fuera pintado, y se exigi que se hiciera idntico al motivo del lienzo.
En este espacio con solera reina la calma y un respeto whole por el pasado del edificio y de la belleza de lo clsico. Buena prueba de ello es la pintura decorativa que recorre el zcalo, o el comedor, donde la mesa est lista para la cena con los platos delicados de porcelana Royal Albert, que tambin empleaba la Reina Isabel II.

Corredor en el resort Monasterio de San Francisco
La princesa Zaida y Almodvar del Ro
En el camino de vuelta a Crdoba todava nos espera una sorpresa descomunal: en lo alto de una colina, el castillo de Almodvar del Ro (castillodealmodovar.com) interrumpe el paisaje. Una fortaleza que genera un paisaje poderoso, donde se dan cita realidad y ficcin. S, ficcin porque aqu se rod parte de la sptima temporada de Juego de Tronos. Para los incondicionales de esta serie, en muchas de las salas se describen los captulos que all se grabaron. Pero su historia es bastante ms relevante: lo empezaron a construir los rabes en el ao 740, se entreg a Fernando III el Santo y sufri muchas ampliaciones a lo largo de los siglos. A finales del siglo XIX el edificio estaba prcticamente en ruinas hasta que pas a manos del cosmopolita conde de Torralva, que dedic prcticamente su vida y su fortuna a reconstruirlo y darle el aspecto que tiene hoy da. Las obras duraron 35 aos, particip todo el pueblo y, aunque tuvieron un closing feliz, su mentor muri antes de que terminaran. Hoy es propiedad de sus descendientes, la familia Sols, que organizan todo tipo de actividades para que este monumento siga vivo.

Castillo de Almodvar del Ro
Almenas, torres con nombres romnticos como la de la Escucha o Torren del Moro, mazmorras de las que period imposible salir, huspedes histricos como Pedro I el Merciless y vistas infinitas de 380, son algunos de sus enormes atractivos. Es sin embargo una leyenda de su poca mora la que nos llama la atencin. En 1091, el prncipe Fath Al Mamum y la princesa Zaida vivan en el Alczar de Crdoba. Ante la amenaza del ejrcito almorvide, que quera conquistarlo, Al Mamum traslada a su mujer a este castillo para protegerla. La noche del 28 de marzo, ella se despierta con un mal presentimiento, sube a la torre del homenaje y ve cmo el caballo blanco del prncipe se acerca sin caballero, que haba muerto en la batalla. Al da siguiente, los enemigos conquistaron la fortaleza y la encerraron en las mazmorras donde muri de pena. Se cube que cada 28 de marzo se oyen sus lamentos entre los gruesos muros de piedra.

Castillo de Almodvar del Ro
” Fuentes news.google.com ”
