En México, el Día de Muertos transforma calles, hogares y panteones en espacios de memoria, donde los sabores, las flores y los rituales mantienen vivo el vínculo con quienes ya no están. Esta riqueza cultural atrae a viajeros nacionales e internacionales y también inspira a los mexicanos a descubrir el país. De acuerdo con un estudio de Ipsos y Airbnb, más del 40% de los viajeros mexicanos considera asistir a algún evento como parte de sus planes de viaje, mientras que el 23% eligió el Día de Muertos como una de las celebraciones que más motivan a viajar.
Y es que, en un país tan diverso como México, el Día de Muertos no se vive de una sola manera. Más allá de las ofrendas, los altares adornados con pan de muerto y flores de cempasúchil, y las visitas al panteón, existen costumbres, sabores y expresiones culturales que adquieren matices propios en cada región.

Encontrando en destinos como Tuxpan, Veracruz; Chetumal en Quintana Roo; San Juan del Río en Querétaro y Atlixco, Puebla; reflejan la diversidad de formas en que las comunidades mexicanas celebran el Día de Muertos, a través de tradiciones gastronómicas, expresiones artísticas y prácticas culturales con identidad propia. Estos cuatro destinos también forman parte del análisis de tendencias de viaje de Airbnb en Latinoamérica, elaborado con datos de 2024 y 2025., de acuerdo con el Emerging Destinations Report de Airbnb.
Cuatro destinos para redescubrir el Día de Muertos
Tuxpan, Veracruz: los sabores que distinguen al Xantolo
¿Un pan de muerto salado con forma de personas, almas o animales? En este municipio, ubicado al norte del estado veracruzano, se tiene como tradición emblemática el tlacotonal, también conocido como pan de juguete o pan de muñeco. Elaborado con harina, levadura y manteca de cerdo cubierto con ajonjolí que se coloca en los altares de Xantolo, la celebración del Día de Muertos característica de la Huasteca.

Para quienes descubren un destino a través de los sabores y aromas locales, esta tradición permite sumergirse entre puestos de temporada que alistan sus mejores propuestas a partir del 28 de octubre para disfrutar de los chamicles o tamales dulces de elote tierno, así como el zacahuil, un tamal de gran tamaño que se comparte en reuniones comunitarias.
Entre la cocina regional y los altares con elementos huastecos, Tuxpan ofrece una manera de descubrir cómo una tradición nacional adquiere una identidad propia a orillas del Golfo de México.
Chetumal, Quintana Roo: un tamal bajo tierra para alimentar a las ánimas.
En la capital quintanarroense, el Día de Muertos se entrelaza con el Hanal Pixán, una tradición de raíz maya cuyo nombre significa “comida de las ánimas”. En estas fechas, las familias preparan el pib, un tamal de forma redonda o cuadrada que reúne algunos de los sabores más representativos de la cocina regional.
Su masa de maíz se combina con tomate, manteca de cerdo, chile, cebolla, epazote y xpelón, un frijol característico de la península. En su interior lleva carne de pollo, pavo, cerdo o res, bañada en un kol espeso, preparado con el caldo de cocción, achiote y masa. Envuelto en hojas de plátano, tradicionalmente se entierra durante varias horas para cocinarse lentamente, aunque hoy también se prepara en los hornos de casa.

Más que un platillo de temporada, el pib es una pieza central de la celebración que se coloca en los altares porque, de acuerdo con la tradición, las ánimas regresan durante estos días para disfrutar de los alimentos que sus familias preparan en su honor.
San Juan del Río, Querétaro: un concurso donde el llanto es protagonista.
¿Qué pasa cuando llorar por los difuntos se convierte en una competencia? En San Juan del Río, esta pregunta cobra vida con el Concurso Nacional de Plañideras, una de las actividades más singulares de su Festival de Día de Muertos. La figura de las plañideras tiene raíces en la antigua costumbre de contratar mujeres para expresar el duelo durante los funerales, mediante llantos, lamentos y gestos teatrales.
Hoy, esta práctica se reinterpreta en una competencia donde las participantes combinan dramatización e ingenio para recrear distintas formas de expresar el dolor ante la pérdida. Más que un espectáculo, es una manera de acercarse a la memoria de antiguas costumbres funerarias desde una celebración contemporánea. Este año, el concurso está programado para el 30 de octubre, a las 20:00 horas, en el Jardín Independencia, como parte de las actividades locales de Día de Muertos.
Atlixco, Puebla: un valle de catrinas monumentales inspiradas en dioses prehispánicos.
En este Pueblo Mágico, famoso por su buen clima y su tierra fértil, el Valle de Catrinas transforma distintos espacios en una galería al aire libre, con esculturas de cartonería elaboradas por artistas y artesanos locales.
En su sexta edición, del 2 de octubre al 9 de noviembre de 2026, las figuras se inspiran en deidades prehispánicas y en la riqueza cultural de México. El recorrido invita a descubrir los detalles de cada pieza y observar cómo el arte popular reinterpreta los símbolos del Día de Muertos. Entre flores y esculturas monumentales, Atlixco ofrece una forma de vivir la temporada donde la tradición se encuentra con la creatividad contemporánea.
Redescubrir México también significa mirar de nuevo aquello que creemos conocer. En cada región hay sabores que cuentan historias, rituales que atraviesan generaciones y comunidades que mantienen vivas sus tradiciones de maneras inesperadas.
Este Día de Muertos, la invitación es a conocer y valorar las distintas formas en que las comunidades de México mantienen vivas sus tradiciones, desde los sabores de la Huasteca hasta las expresiones artísticas y culturales de Querétaro y Puebla. Ya sea probando un pan de muerto de sal en Tuxpan, compartiendo la tradición del Hanal Pixán en Chetumal, presenciando el concurso de plañideras en San Juan del Río o recorriendo el Valle de Catrinas en Atlixco, cada viaje puede convertirse en una nueva forma de conectar con nuestra cultura. Encuentra opciones de alojamiento para tu próxima escapada en airbnb.mx.
