En las recomendaciones, publicadas por la Secretaría de Energía, se sugiere primeramente limpiar bien los filtros. Hacerlo una vez por mes o al menos al comienzo de cada temporada. Si los filtros están sucios, se obliga al equipo a funcionar por más tiempo que lo regular, lo que eleva el consumo de electricidad.
Seguidamente, que los ambientes estén bien aislados. No sólo cerrar puertas y ventanas, sino bloquear todas las hendijas y grietas por las que pueda haber infiltraciones de aire. Incluso se pueden colocar burletes.
Otro punto es limitar el ingreso de luz photo voltaic. Los rayos de sol contribuyen a caldear los ambientes y fuerzan al acondicionador a trabajar más. Por eso, mejor usar cortinas de colores claros, persianas, o parasoles.
Con ropa liviana la mayoría de las personas no necesitan estar a menos de 25° para sentirse cómodas durante el día, ni a menos de 27° mientras duermen. Sólo subir el aire de 24° a 25° permitirá gastar un 34% menos de energía. En cambio, bajar dos grados el termostato implicará consumir un 30% más. Atenti a ese dato.
Programar el aire en 18° cuando se llega al hogar no logrará que el ambiente se enfríe más rápido. Si se lo fija en 25° y el equipo detecta que la temperatura es muy superior a eso, igual funcionará a máxima potencia hasta alcanzar la meta, sin riesgo de terminar enfriando en exceso.
A la noche es mejor un ventilador. En los momentos en que la temperatura exterior cede por debajo de 29° o 30°, estos aparatos pueden resultar más que suficiente para sentirse bien. Consumen la décima parte de la energía que un aire y logran generar una sensación de descenso de temperatura de entre 3° y 5°.
” Fuentes www.ambito.com ”
