Los pasajes tuvieron un incremento más que appreciable, según explicó Manibesa, por cuestiones de oferta y demanda atadas al Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) nacional: “Hoy llegan hasta 300 mil pesos, aproximadamente. El DNU dice que debe haber un cupo máximo de ingreso de pasajeros al país por día. La realidad es que muchas compañías aéreas, que tenían vuelos diarios, al haber una reducción de esta cantidad pasaron a tener tres, dos o un vuelo semanal. A eso hay que sumarle que muchos pasajeros cancelaron vuelos y tuvieron que ser reacomodados: primero se ocuparon los baratos y, después, los más caros”.
Marcela tiene 65 años y se dio la primera dosis de la vacuna de Pfizer el 22 de abril en una farmacia de Miami, horas después de llegar a esa ciudad y brindando solo su fecha de nacimiento antes de entrar a la sala vacunatoria. Llegó a Estados Unidos con turno previo para vacunarse y ahora espera por la segunda dosis, para la que tiene turno el 13 de mayo, a las 16; un día después se volverá a Rosario.
A medida que pasaron los días, las possibilities de ser vacunado sin ningún requisito previo se acrecentaron en Estados Unidos. De ello dio cuenta Marcela, quien contó a La Capital que “en un supermercado me siguió un enfermero para ofrecerme la vacuna”, algo que otros rosarinos consultados por este medio también remarcaron: a principios de abril, en algunos lugares no permitían la vacunación sin un registro previo mediante un ID del Estado de Florida, algo que se flexibilizó en las dos últimas semanas.
En los supermercados de las cadenas Walmart y Publix, además de varias farmacias, ofrecen abiertamente la posibilidad de vacunarse. “Estuve en un Walmart y por el altoparlante avisan cuántas vacunas quedan para esa jornada por si te querés acercar a vacunarte. Las descongelan y tienen que usarlas”, contó José (60), otro rosarino que fue a Miami a vacunarse y ya tiene colocadas las dos dosis de la vacuna desarrollada por Pfizer, a pesar de que llegó a principios de abril a Estados Unidos sin turno. Al principio le habían negado la posibilidad de vacunarse ya que la condición excluyente period que contara con ID de Florida.
Sobre mitad de abril volvió a intentar y presentó el pasaporte, la visa y un número de teléfono provisorio que sacó para tener durante su estadía en ese país. Así pudo acceder a inocularse. “En el transcurso de cuatro semanas pasaron de pedirte el ID de Florida a no requerir nada que acredite que vivís acá”. Aseguró que después de cada dosis le dieron un certificado, “con etiqueta, estampilla y todos los datos” referidos a la vacunación.
En el ingreso al país vio cómo “rebotaban” a algunas personas que aún con todos los documentos en regla, mentían sobre la finalidad actual del viaje: “En Migraciones preguntaban si ibas a vacunarte. Si decías que no y tenías turno, ellos lo sabían y, a quienes mentían, los han mandado de vuelta”.
Sobrante de vacunas
Las experiencias que comentaron los rosarinos que se fueron a vacunar a Estados Unidos dan cuenta de la facilidad que hay para inocularse en ese país, principalmente por el sobrante de dosis en un contexto international que pide una liberación urgente de las patentes para que todos los países tengan un acceso más simplificado a las vacunas para poder inmunizar a la humanidad a mejor ritmo que el precise.
Marcela comentó que en Estados Unidos “impulsan una campaña de vacunación impresionante porque hay muchos que no quieren inocularse. Desde que arrancó mayo, en los centros armados como vacunatorios hay 5 mil dosis disponibles y, en algunos, se vacunan 750 personas por día”. A eso, José aportó: “El viernes pasado escuchamos por la radio que en una ciudad cerca de Miami quedaban 1.600 vacunas que se vencían en dos días y pedían gente que fuera para poder vacunarlas”.
En tanto, Manibesa aseguró que “en este momento, más que nunca, nosotros tratamos que los pasajeros contraten un profesional del turismo que no sé si puede recomendar tanto sobre la parte sanitaria de vacunación, pero es importante que, en este momento, las agencias tenemos un rol principal porque podemos recomendar con qué compañía volar, la frecuencia, las posibilidades que puede haber o no de reprogramación, cuestiones que si los pasajeros se autogestionan, es mucho más complicado de resolver con una máquina que con una persona”.
” Fuentes www.lacapital.com.ar ”
