El tema a debate esta semana es el de la Revocación de Mandato, que a juicio de todos simultáneamente fue un éxito y un fracaso, todo depende del cristal con que se mire. Fue éxito por el apabullante 91% que apoyó al Presidente para mantenerse en su cargo, fue un fracaso porque apenas el 17.7% de los electores participóen este ejercicio que se vendió como ciudadano.
Fue un éxito por que significó la primera ocasión que se realiza un proceso ciudadano para evaluar a sus gobernantes a la mitad del proceso, es un fracaso por que no lo organizaron los ciudadanos inconformes con la autoridad federal, sino los que apoyan al Ejecutivo como un ejercicio para calentar motores para la campaña presidencial del 2024 y para satisfacer el ego del mismo, dicen los opositores.
Fue un éxito por que somos los ciudadanos quienes organizamos las elecciones, nuevamente dando ejemplo de que podemos responder cívicamente a los llamados de un Instituto Nacional Electoral, organismo que se ha construido a lo largo del tiempo, de muchas batallas, para que podamos sentirnos confiados de su trabajo. Fracaso, porque a pesar del resultado, para el Gobierno Federal siempre existe un complot en su contra, que ahora le impidió conseguir 45 millones de votos (3 veces más de lo que en realidad obtuvo) al instalarse apenas 1/3 de las casillas para elecciones.
Fracaso quizá fue el saldo neto gastado por 1,692 millones de pesos que bien pudieron servir para vacunas a la población de 5 a 12 años que ha quedado fuera del esquema por posiciones, llamémosle, contrarias a las prácticas internacionales en materia de salud, para que no se ofenda nadie.
Pero el pueblo que es sabio, decidió no participar, por un lado porque no le interesó, porque no se enteró (a pesar de la gran difusión que hizo el partido en el poder) o por alguna otra razón. Casi el 83% del padrón decidió no acercarse a la casilla pues había otras cosas más importantes que hacer. Y destaquemos que es un llamado, una decisión fashionable.
Pero no es la primera vez que este resultado se da. En el año 2021 se realizó otra consulta fashionable, la llamada consulta contra los expresidentes. En aquella ocasión asistieron 6.663 millones de personas a expresar su opinión, costando, en cifras del propio presidente, 502.6 millones de pesos. Esa vez participó apenas el 7.11% de los electores.
En conjunto, la convocatoria de ambas ha significado un gasto de 2,195 millones de pesos para ejercicios que finalmente no tuvieron validez, pues no tuvieron los mínimos requeridos para ser vinculantes. En tiempos de austeridad, que se predica por doquier y en todo momento ¿no habrá mejores destinos de esos millones de pesos cuando las expectativas de crecimiento económico para el año 2022 se reducen a menos de 2%, las cifras oficiales por Covid casi alcanzan el medio millón de fallecimientos y seguimos sumidos en un deterioro flagrante de seguridad? Los tres indicadores que son fundamentales para nuestra sociedad en estos tiempos y sobre los cuales no vemos forma de mejorar en lo que queda de este gobierno. El pueblo sabio lo expresó de esa manera dejando plantado al ejecutivo, una vez más.— Mérida, Yucatán
Profesor investigador del departamento de Contabilidad y Finanzas del Tecnológico de Monterrey
” Fuentes www.yucatan.com.mx ”