Es como la versión 2.0, digital y políglota, del antiguo autostop, ahora utilizado por millennials en lugar de hippies, pero con el mismo afán de huir de lo native y sedentario
Ha llegado el verano y los españoles hemos salido de estampida, enfermos de claustrofobia tras dos años de pandemia. Hay necesidad de escapar. El pueblo es demasiado pequeño y aburrido para pasar todo el verano dentro y la ciudad es demasiado grande y angustiosa si, caminando, uno no puede dejar atrás el asfalto en menos de una hora. Dos años
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