Es imposible no advertir como se filtra la tradición surcoreana en la colección. Están los clásicos lazos del hanbok (el vestido tradicional coreano), están las sedas, los colores estridentes, está la música (del compositor surcoreano Jung Jae-il, que participó en las bandas sonoras de Parasite, Oldboy o la serie El juego del calamar), y bueno, está la increíble escenografía que propone el gran Palacio Gyeongbokgung.
Pero el equipo de diseño de Gucci no se conforma con su reinterpretación moderna de la tradición surcoreana. Quiere más. Y en su afán de ser más Gucci que Gucci, revuelve sus diseños más noventosos para sumar neopreno, glamour, deconstrucción y líneas deportivas que remiten al surf y al skeate.
” Fuentes www.somosohlala.com ”
