El reciente Tianguis Turístico celebrado en Baja California, con la participación de representantes de 46 países y los gobiernos de las 32 entidades mexicanas, se destacó como el más exitoso en los últimos 50 años. Este evento subraya la importancia del turismo para México y su potencial para atraer inversiones y visitantes internacionales.
Sin embargo, en medio de este éxito, persiste una preocupación significativa: la inminente aplicación de un impuesto de 42 dólares por pasajero a los turistas que arriben a México en cruceros. Esta medida, programada para entrar en vigor el próximo mes, ha generado inquietud en destinos clave como Cozumel, Cancún y Playa del Carmen, donde el turismo de cruceros representa una parte esencial de la economía local.
La gobernadora de Quintana Roo, Mara Lezama, ha logrado una prórroga de seis meses para la implementación de este impuesto, con el objetivo de negociar y evitar que las principales líneas de cruceros desvíen sus itinerarios hacia otros destinos del Caribe, donde los costos son significativamente menores. Por ejemplo, en el Caribe, algunos puertos cobran tarifas de hasta 5 dólares por pasajero, lo que hace que México pierda competitividad en este sector.
El año anterior, Cozumel recibió 1,281 cruceros con más de 4.6 millones de turistas, lo que resalta la magnitud del impacto que esta medida podría tener en la industria turística local. Además, la reciente alerta de viaje emitida por Estados Unidos, que desaconseja visitar destinos como Tulum, Cancún y Playa del Carmen debido a preocupaciones de seguridad, ha afectado la llegada de turistas jóvenes, conocidos como “spring breakers”, reduciendo su número en un 30% a 35% en comparación con años anteriores.
A pesar de los esfuerzos por parte de las autoridades locales y estatales para mitigar los efectos de este impuesto, la falta de una respuesta clara y efectiva por parte de las autoridades federales, como la Secretaría de Turismo, ha generado incertidumbre en el sector. La necesidad de un diálogo abierto y constructivo entre el gobierno federal, las autoridades estatales y la industria de cruceros es más urgente que nunca para garantizar la sostenibilidad y el crecimiento del turismo en México.
En conclusión, mientras que el Tianguis Turístico ha sido un éxito rotundo, la implementación del impuesto a los turistas de cruceros representa un desafío significativo para la industria turística mexicana. Es esencial que todas las partes involucradas trabajen juntas para encontrar soluciones que equilibren la necesidad de ingresos fiscales con la preservación de la competitividad y la vitalidad económica de las comunidades que dependen del turismo de cruceros.
” Sources almomento.mx ”
” Fuentes almomento.mx ”
