No hay que machacar en la importancia de la industria turística para la ciudad, la región y el país. Nadie en su sano juicio puede dudar de que hoteles (grandes, medianos y pequeños), agencias de viaje, restaurantes, bares, joyerías, artesanías y demás negocios destinados o ubicados en sitios de concurrencia de visitantes nacionales y extranjeros, mueven la economía de la ciudad, acercando el dinero contante y sonante a más manos, tanto en el renglón formal como en el casual.
Ni qué decir de esa contribución a las finanzas distritales. Lo que el ente territorial recauda de los hoteles, residencias y hostales por industria y comercio y complementarios, y en predial, para no mencionar otros aportes indirectos, así como de los demás establecimientos de comercio que se abren con el objeto de satisfacer la demanda de bienes y servicios del gusto o interés de los turistas, comercios que a su vez pagan impuestos al Distrito, sumando a la cadena de actividades gravadas con tributos que sostienen en buena parte el funcionamiento de la Alcaldía, el Concejo y demás entidades oficiales, es una suma gruesa, que tiene un peso sustancial en las finanzas oficiales de la municipalidad, sin mencionar lo que debe pagarse al Estado en basic.
Precisamente por lo anterior el Gobierno central, con el apoyo del Congreso de la República, ha expedido una serie de alivios para la industria turística, específicos por la coyuntura causada por el COVID-19, tales como los dispuestos en la Ley 2068 de 2020, que otorgó a los entes territoriales la facultad de adoptar decisiones para las vigencias 2021 y 2022, con el fin de coadyuvar a la reactivación del turismo en sus territorios. Y lo hicieron desde Bogotá porque no desconocen que este sector ha sido duramente golpeado por la pandemia y será uno de los últimos en reactivarse por cuenta de los picos que aún faltan por suceder.
Por ello, dentro de esas facultades está la de modificar en nuestro Distrito el calendario tributario con fechas y plazos para pago a partir del próximo julio finalizando en diciembre de este año, pero manteniendo el descuento mínimo del 13% que ya existe para nuestra jurisdicción territorial.
Otras facultades están dirigidas a la disminución de tasas para 2022, así como propiciar mayores incentivos para motivar el pronto pago, la exoneración de las sanciones que se han causado por no pago oportuno de los impuestos debido a los cierres temporales o definitivos de negocios y locales comerciales para los impuesto de los años 2020 y anteriores; o la reducción de los intereses de mora de impuestos de esos periodos.
Desconcierta que a pocos días de concluir los incentivos y facilidades de pago en marzo, ni Alcaldía ni Concejo se hayan pronunciado sobre estos tópicos. Algo más que la easy cortesía amerita que alcalde, Hacienda y concejales den a conocer si la Ley 2068 tendrá o no aplicación en el Distrito.
” Fuentes www.eluniversal.com.co ”