Tengo muy claro que el éxito, eventualmente trae aparejados algunos retos, como los oportunistas que como
dice el viejo refrán “a río revuelto, ganancia de pescadores”, como los defraudadores, los estafadores y los ladrones de poca monta. Creo que eso puede pasar en todas partes y en casi todas las industrias, pero en el caso del turismo pareciera que es exponencial.
Ante la avidez por viajar, ante las ansias por conocer otras fronteras, la gente cae ingenuamente en la falacia de esas ofertas increíbles, y se dejan engañar desde que los estafan por teléfono, hasta que llegan al
aeropuerto.
Pero hablemos del aeropuerto y especialmente el de Cancún, en donde una mafia de abusivos, vieron la oportunidad de hacer negocio con la transportación terrestre, en contubernio y con la ayuda de autoridades de la policía federal en su oportunidad, de ex funcionarios hoy convertidos en “asesores” y de otros tantos que han visto en el transporte de pasajeros tremendo negocio, aunque sea ilegal.
Lo sorprendente es que pasen los años y a pesar de las denuncias, las querellas, las notas de prensa y la evidente molestia de muchos, estos abusivos oportunistas, malhechores del transporte, estos delincuentes, sigan ahí, no solo ofreciendo servicios de transporte ilegal, sino generando una pésima imagen en el
aeropuerto, siendo blanco de críticas por las constantes riñas y espectáculos vergonzosos que ofrecen, frente a los viajeros, sin que autoridad alguna se manifieste.
Estos pseudo transportistas, que ya se han ganado el mote popular de “piratas”, operan en todas las terminales del aeropuerto de Cancún, ofrecen un espectáculo grotesco, gritan como en un mercado, están mal vestidos, se empujan, escupen y hasta se lían a golpes en absoluta libertad. No hay absolutamente nadie que les ponga un alto, nadie quien los supervise, nadie que les moleste y perturbe en su ilegal negocio.
Mientras tanto, a los que pagan impuestos, se les persigue, se les practican auditorías, se les inspecciona y por supuesto se les sanciona si incurren en faltas, ¿y a estos?… a estos ¿Por qué no ?…
Debe ser muy jugoso el negocio del transporte del aeropuerto a los hoteles de Cancún y La Riviera Maya, para
que se defienda hasta con los dientes, para que signifique amenazas a los quejosos y para que se haya perpetuado por años, en este, el país de la impunidad.
Resulta más vergonzoso en la actualidad, cuando tenemos el gobierno que enarbola la bandera de la anti corrupción, cuando vivimos la era de la Cuarta Transformación, cuando el Presidente pregona que ahora todo es diferente. Hoy por hoy,
la llegada al aeropuerto de Cancún en sus cuatro terminales, es vergonzosa, lastimosa y se asemeja más a un mercado de verduras de una ciudad en sub desarrollo que a un aeropuerto internacional de un destino como Cancún.
ASUR, el concesionario, dice no poder hacer nada, los gobiernos estatal y municipal, parecen carecer de facultades jurídicas y territoriales, por lo que todo recae en el Gobierno Federal… ¿Y la Guardia Nacional, donde está, para que sirve ?…
Muy pronto les cuento la película del aeropuerto de Los Cabos, otro desastre…
Y sin embargo se mueve…
Al Buen Entendedor…
