El año 2022 superó todos los records en cifras de turismo, muy por encima de lo anticipado. Debemos
confesar todos quienes anticipábamos, que la recuperación después de la pandemia sería larguísima y que no se daría sino hasta mediados del 2023 o más aún, que la misma llegó mucho antes de lo esperado y que los números han sido mucho más halagüeños que lo pronosticado. Sin embargo, hay que decir, que el caso de México es muy diferente al de otros destinos turísticos del mundo, por el simple hecho de que aquí no hubo restricción alguna para la entrada de turistas; nunca se exigieron pruebas anti covid negativas para el acceso al país, ni vacunas, ni restricciones de ningún tipo, a diferencia del resto de destinos del mundo. Ese solo hecho, hizo que miles, sino que millones de viajeros del mundo y particularmente de los Estados Unidos, voltearan sus ojos hacia México y muy especialmente hacia el Caribe Mexicano, sumado desde luego al enorme atractivo de nuestros destinos, lo que por ningún motivo se puede soslayar.
En adición a la inconmensurable belleza de nuestros destinos, de nuestros recursos naturales, de nuestras
hermosas playas, de la gastronomía mexicana, la calidez de nuestra gente; hay que sumar sin duda dos factores muy importantes, uno la tremenda conectividad del aeropuerto de Cancún, con los buenos oficios de ASUR, y de manera significativa la muy destacada estrategia de toda la hotelería y de TODOS los escenarios de ocio en el asunto de la prevención y los protocolos de higiene implementados que sin duda fueron ejemplo para el mundo.
No sólo Cancún y la Riviera Maya, sino Puerto Vallarta y Los Cabos en el pacífico mexicano, fueron ejemplo de disciplina, innovación y mejora continua en el asunto de prevención, protocolos estrictos de higiene, información al viajero, sana distancia, aplicación de pruebas, etc., tanto en hoteles como en parques
temáticos, centros comerciales, restaurantes y aeropuertos, particularmente el de Cancún, estupendamente gestionado por ASUR.
Todo ello ha contribuido a que México y sus destinos se hayan reposicionado en el TOP TEN del mundo y que las cifras del 2022, hayan estado por encima de lo esperado, pero no se debe, hay que decirlo, a ninguna estrategia de promoción de los Gobiernos, ni locales, ni mucho menos federal, sino a la ausencia de restricciones por el Covid, lo que nos debe hacer pensar en los retos para el 2023, ahora que todos los destinos del mundo han abierto sus fronteras, y que se ha fortalecido la promoción y el marketing institucional de todos.
Mas allá de la promoción, asunto, en el que México es débil últimamente, debemos pensar en los retos que
suponen la inseguridad, los interminables y penosos casos de piratería turística, que se da por doquier, como en el caso de los transportistas clandestinos del aeropuerto de Cancún; las agencias fantasma (defraudadores profesionales); la invasión de vendedores ambulantes en el sitio arqueológico de Chichén Itzá, que al momento de escribir esto, tienen secuestrado el sitio, ante la inacción del Gobierno; las constantes amenazas de bloqueo por parte de taxistas, que se resisten a la entrada de UBER; el monopolio taxista en Cozumel, que sigue secuestrada por ese gremio; la permanente invasión de publicidad espectacular en calles y carreteras que agrede al paisaje, sin que a ninguna autoridad le importe, como parte del permanente abandono que existe por la imagen urbana de los destinos turísticos; los temas de migración, aduana, visados y un sinfín de etcéteras, que como hemos dicho repetidamente en este, y otros espacios, se constituyen en barreras y obstáculos que inhiben a la competitividad.
En este sexenio de la llamada cuarta transformación, hemos carecido tristemente de una secretaría de
turismo federal, que era ese interlocutor de calidad, que nos permitía un acercamiento con legisladores, o con otras fuerzas que de alguna manera podían incidir en el quehacer de la cosa turística. Ha sido un sexenio este, o lo que va de él, ausente de una política turística, ausente de liderazgo y carente en absoluto de una directriz que pudiera normar y orientar los destinos de esta enorme potencia en turismo que es México.
Y sin embargo se mueve…
Vamos sin directriz, sin piloto, y casi sin combustible, sin embargo, avanzamos porque como lo he escrito antes, nuestro México es hermoso, nuestros empresarios enjundiosos y dinámicos y nuestra gente es fabulosa, cálida, entregada, comprometida y muy honesta. Si el gobierno nos eliminara las barreras, no nos pararía nadie.
El 2023, pinta bien, y se antoja como otro gran año, pero hay retos que superar. Los temas descritos antes, especialmente el de la inseguridad y la violencia, podrían frenar el crecimiento y las inversiones si no se les pone atención rápida y estratégica.
Nuevamente los empresarios, tendrán que salir al quite; cooperar, participar, liderar e invertir y los gobiernos locales, más allá de lo que dicte la 4T, tendrán que sensibilizarse de su realidad local; replantear, planificar, eliminar lastres, quitarse de parásitos, romper paradigmas y promover nuevos escenarios.
Habrá que trabajar en equipo.
El Turismo sigue y seguirá siendo la Gran Alternativa.
Al Buen Entendedor…
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