Por: Sergio E. González Rubiera
Estoy convencido de que los municipios y sus munícipes funcionarios, son el factor de cambio para bien y para mal.
Los municipios tienen más recursos y atribuciones que los gobiernos de los estados; tienen más recursos de dónde echar mano a partir de mayores ingresos por recaudaciones que, además de impuestos, incluyen un montón de multas, derechos y recargos.

Y son también los municipios o mejor dicho los gobiernos municipales quienes ejecutan a cabalidad un buen Plan Maestro o dan al traste con él; tristemente casi siempre dan al traste, son en su mayoría una calamidad.
¿Por qué?
Pues porque gente sin capacidad o sin preparación, pero si con mucha ambición, está al frente de carteras importantes o incluso en la presidencia, tratando solamente de enriquecerse en el corto plazo o de ascender rápidamente en la carrera política o de cumplir con favores y tareas que “alguien” les asignó y les colocó ahí donde están.

De poco sirve que un Estado, como en este caso Quintana Roo, cuente con un estupendo Plan Maestro de Desarrollo, con visión de largo plazo, bien redactado, con buena metodología y correctamente socializado, en el que, además han participado instituciones académicas; si no contiene un ingrediente importante de vinculación, de manera que sea obligatorio su cumplimiento para los municipios.
Dicho en otras palabras, si un Plan Maestro no es vinculante, los munícipes seguirán emitiendo licencias de construcción y de funcionamiento sin ton ni son; no habrá respeto alguno por los usos de suelo y los Planes de Desarrollo Urbano se seguirán dictando al libre albedrio de las diversas administraciones municipales que van y vienen y que, en contubernio con algunos desarrolladores privados, van modificando a su gusto y a su causa.

En otro caso puntual, me refiero al asunto de las tan discutidas y controversiales plataformas de alojamiento, como puede ser Airbnb, entre muchas otras, en donde, sin la participación de los municipios, será imposible regularlas, fiscalizarlas y hacer que cumplan con algún tipo de normatividad que, por un lado, proteja a los turistas, por otra, evite la competencia desleal y, finalmente, genere beneficios para los turistas que nos visitan.
Los gobiernos de los estados hacen un gran esfuerzo por regularlas y por recaudar, en lo posible, el impuesto al hospedaje, pero son los gobiernos municipales quienes les permiten la operación, quienes hacen caso omiso de las arbitrariedades y quienes no vigilan el cumplimiento mínimo de las normas de protección civil, entre otras.
Son los municipios también los responsables de cuidar y mantener la imagen urbana de nuestras ciudades; que estas se encuentren libres de publicidad irregular, que se cuide el medio ambiente, el paisaje y que las ciudades luzcan bellas y atractivas para los ciudadanos y para los visitantes.

En estas y en otras muchas asignaturas, como pueden ser alumbrado público, recolección de basura, servicios públicos municipales, transporte público y, desde luego, seguridad, son directamente responsables los gobiernos municipales, sin dejar, desde luego de mencionar la responsabilidad que tienen también los otros dos niveles de gobierno, como son el Estatal y el Federal, pero dejando claro que es el municipio, en primera instancia, quien debe de asegurar la calidad de vida de todos sus habitantes, de todos los ciudadanos y, desde luego, también de todos los turistas.

Me parece que los municipios están en falta en este Estado en el que vivo, Quintana Roo, pero también en otros muchos de nuestro país, en donde sabemos que existen gobiernos estatales haciendo esfuerzos y presidentes municipales desperdiciando tales esfuerzos o trabajando en la función pública sin compromiso alguno por sus ciudadanos.
En tales circunstancias, me parece que los municipios son el factor de cambio para bien o para mal, y es necesario que se pongan las pilas, por una parte, si quieren continuar en la función pública y, por otra, si en verdad sienten un compromiso con sus gobernados, con los ciudadanos de los que alguna vez fueron parte ellos mismos.
Ojalá contemos muy pronto con nuevos y mejores municipios.
Al Buen Entendedor…
