Por: Sergio E. González Rubiera
En mi entrega anterior, le contaba yo a mis ocho lectores acerca de lo penoso que resulta que el turismo siga avanzando por inercia, a pesar de las adversidades.
Y hoy vemos una prueba más de estas afirmaciones ante las recientes resoluciones de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en las que, con base en la Ley Federal de Protección del Patrimonio Cultural de los Pueblos y Comunidades Indígenas y Afromexicanas, advierten al Grupo Xcaret sobre las posibles infracciones a esta ley al hacer uso de la simbología maya, de los íconos y elementos representativos de esta legendaria cultura, y de la promoción de los mismos.

Esta resolución, así como el haber revocado una suspensión definitiva previamente otorgada a este grupo, no solo es inadmisible y aberrante, sino que representa un enorme riesgo y amenaza para la industria turística en general y para el sector privado en todos sus ámbitos. No se trata de una afectación al Grupo Xcaret, se trata de un atentado a la promoción turística, toda vez que esta no se puede concebir sin el uso adecuado de nuestras tradiciones, nuestra cultura y nuestro legado ancestral.

En México como en todo el mundo, el patrimonio cultural e histórico es motivo de promoción, pero es además uno de los factores más importantes en la motivación de los turistas para viajar a nuestro país; México es mucho más que sol y playa, y la cultura maya, de la que estamos muy orgullosos, es un motivador fundamental para los viajeros que se desplazan a México desde todas partes del mundo.

La Ley Federal de Protección del Patrimonio Cultural de los Pueblos y Comunidades Indígenas y Afromexicanas, promulgada desde el año 2022 sin haber consultado a nadie, no solo está plagada de lagunas y de criterios que implican la interpretación caprichosa de la autoridad, sino que además carece de reglamento, una gravísima falta en que ha incurrido el Ejecutivo, toda vez que, como se sabe, los reglamentos de las leyes corresponden al Ejecutivo y no al Legislativo.
Resulta de enorme preocupación para la industria turística esta resolución de la Suprema Corte, ya que la palabra maya y muchos de los símbolos mayas están presentes en incontables empresas turísticas, no solo de Cancún y de todo Quintana Roo, sino de México. Es por ello que manifestamos desde aquí, por una parte, nuestra solidaridad al Grupo Xcaret, que tanto ha contribuido a lo largo de más de tres décadas a la promoción de nuestros destinos y al fomento de la cultura y las tradiciones de México, sino que además manifestamos nuestro total rechazo a estas disposiciones de la Suprema Corte y nos unimos al exhorto de otros grupos empresariales para solicitar, primero, que se revise la ley, sus lagunas y carencias; que se elimine la discrecionalidad, y por otra parte, que se trabaje a la brevedad posible en la redacción de un reglamento coherente, útil y con la participación de los grupos empresariales.

Es triste que el turismo, siendo una de las más importantes fuentes de ingreso en nuestro país, siga avanzando por inercia sorteando innumerables barreras y obstáculos.
Seguiremos de cerca este asunto.
Al Buen Entendedor…
