Por: Sergio E. González Rubier
Imaginemos una ciudad y un estado, en el que los ciudadanos puedan caminar libremente por sus calles en entornos maravillosos, rodeados de verdes parques y jardines, donde las familias puedan gozar con sus perros por las tardes. Una ciudad con espacios públicos dignos en donde la gente pueda hacer ejercicio al aire libre, pasear en bicicleta, o simplemente observar atardeceres, sin riesgos, sin miedos y disfrutando de un paisaje hermoso.
Un lugar en el que se privilegie el paisaje y en donde caminar sea un disfrute y no un riesgo, una ciudad para caminar.
Soñemos con un estado sin violencia, en el que haya equidad, justicia y armonía, un estado en el que ser valiente “no salga tan caro”, como dice Sabina, un lugar que nos merezcamos
todos, nacidos o no aquí.
Imaginemos una ciudad en donde los políticos lleguen a tiempo y no nos hagan esperar, en donde el discurso sea verdadero y las frases y promesas se cumplan.
Una entidad en la que el cargo público no sea un trampolín político, y en la que todos los empresarios se conduzcan con rectitud, transparencia e integridad.
Pensemos en la ciudad en la que usar el transporte público sea un privilegio y no un
castigo, una en donde prefieres estacionar el auto y beneficiarte del transporte, digno, limpio y hasta simpático de tu ciudad.
Ese lugar en el que puedes dejar las ventanas abiertas, el auto sin llave y la bicicleta en el poste, sin miedo, sin temor alguno.
Imaginemos juntos, la ciudad y el estado, en el que no hace falta la dádiva para que todo salga bien con tu proyecto, una en la que no haya “costos extras” ni “riesgos calculados”,
una ciudad en la que se pueda soñar, una ciudad sin corrupción.
La corrupción, no nos ha permitido soñar, y nos ha arrebatado la calidad de vida. La corrupción, no es tampoco en un sentido solamente, ni exclusiva de un ámbito laboral o social, tampoco esta limitada a las clases políticas.
La corrupción es transversal, es sistémica y hasta cultural.
Todos conocemos a un corrupto, y… lo toleramos,
Hoy quiero invitarlos a soñar, a imaginar a un Estado libre de corrupción, un lugar con CERO TOLERANCIA A LA CORRUPCIÓN. Quiero invitarlos a reflexionar, en el Estado que queremos habitar, en el sitio que queremos para nuestros hijos y en lo que queremos
dejarle a nuestros nietos.
Eso es lo que pretendemos, que Quintana Roo sea el mejor Estado para Vivir, en el año 2030.
¿Ustedes creen que podemos lograrlo?…
Transformar a Quintana Roo en ese lugar, significa, no solo la generación de políticas públicas acordes al sueño; significa un cambio de comportamiento, un cambio de actitud.
Un desarrollo que eventualmente mejore el presente, pero no considere el futuro, no puede considerarse ni sustentable ni mucho menos responsable.
Hoy tenemos que legislar para el futuro, sembrar árboles para el futuro; sembrar nuevas semillas en las mentes jóvenes, cambiar de paradigmas; dejar de pensar en lo individual para pensar en lo colectivo.
¡Súmate a una causa; piensa, reflexiona, contribuye, se generoso!… Imaginemos…
Hagamos juntos de Quintana Roo, el mejor Estado para Vivir en el 2030.
Muchas Gracias.
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