
Mieloma Múltiple
Solía nadar y andar en bicicleta, hasta que el diagnóstico de Mieloma Múltiple transformó por completo mi vida. Al principio, el cansancio me hizo dudar si podría seguir adelante, pero me hice una promesa profunda: avanzar, no solo por mí, sino por mis hijos. Con mis últimos ahorros compré tres bicicletas —una para mí y dos para ellos— y comencé a soñar con los senderos que recorreríamos juntos. Pasé por dos trasplantes autólogos de médula ósea, quimioterapia, radiación y un largo camino de recuperación. El segundo trasplante no fue cualquiera: fue el primer trasplante de médula ósea realizado de manera ambulatoria en la Ciudad de México; un avance que me permitió enfrentar el proceso con mayor calidad de vida y cerca de mi familia. Finalmente, pudimos pedalear esos caminos que, en los momentos más difíciles, parecían solo un anhelo lejano.—Gaby

Leucemia linfocítica crónica
La Leucemia Linfocítica Crónica llegó a mi vida cuando aún atravesaba el duelo más profundo: la pérdida de mi hijo, quien falleció a los 32 años a causa del COVID-19. Perdí mucho peso —26 kilos—, lo que me llevó, gracias a la insistencia de mi esposa, a realizarme una química sanguínea que derivó en un diagnóstico inesperado. El cuerpo, herido por el dolor, también enferma. Sin embargo, de alguna manera, recibir esa noticia me sacó de la depresión. Encontré en ella una razón para resistir, para luchar no solo por mí, sino también por mi esposa, por mi hija… y porque, en lo más profundo, siento que fue una señal de mi hijo, un mensaje para recordarme que debía seguir adelante.—Fernando
Trasplante de medula ósea

Durante la etapa de infusión de las células madre, te encuentras profundamente débil, atrapado en un cuerpo que solo piensa en resistir. Es como si la vida quedara en pausa. El aislamiento se vuelve una de las pruebas más duras que alguien puede enfrentar. En ese silencio, donde todo duele y la familia no puede acompañarte durante semanas, la presencia del personal de enfermería se vuelve vital. Son abrigo, compañía y ternura en medio de la mayor fragilidad. Su cuidado sostiene cuando el cuerpo flaquea y la mente busca razones para no seguir adelante.—Ángel
Leucemia linfoblástica aguda

Jamás imaginé que aquel diagnóstico a los siete años —Leucemia Linfoblástica Aguda— marcaría el inicio de una vida entre hospitales y me obligaría a dejar atrás mi tierra amada, Veracruz. Durante 21 años he transitado entre ingresos, consultas y despedidas que han probado mi fuerza una y otra vez. Hoy, al llegar a mis 28 años, sé que en cada sala de espera no solo se aguarda un turno, sino la propia vida. Y en medio del dolor y la incertidumbre, aprendes a agradecer profundamente por estar aquí, por respirar, por esperar y, sobre todo, por resistir.—Fernando