Hay ciudades de Latinoamérica que desvelan un poema inequívoco cuando aquí el otoño entra en su punto álgido. Y no es que particularmente deseemos escapar de las bajas temperaturas ni del encanto de las urbes europeas en los meses más gélidos del año.
Lo que sucede es que la vida al otro lado del continente se torna fervorosa…apasionante. Y es ese inolvidable ambiente el que nos cautiva, el que nos llama. Así que por qué no viajar durante enero, febrero e incluso marzo, aún con sus elevadas temperaturas en algunas ciudades al otro lado del charco, a sentir el ímpetu de América Latina.
¿Las descubrimos?
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