{"id":90786,"date":"2021-03-05T04:15:02","date_gmt":"2021-03-05T04:15:02","guid":{"rendered":"https:\/\/dimensionturistica.com\/es\/?p=90786"},"modified":"2021-03-05T04:15:03","modified_gmt":"2021-03-05T04:15:03","slug":"el-escandaloso-amor-de-chaplin-y-paulette-goddard","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dimensionturistica.com\/es\/el-escandaloso-amor-de-chaplin-y-paulette-goddard\/","title":{"rendered":"el escandaloso amor de Chaplin y Paulette Goddard"},"content":{"rendered":"<p> <br \/>\n<\/p>\n<div>\n<p> A <strong><a rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.vanitatis.elconfidencial.com\/celebrities\/2021-02-07\/el-chico-centenario-infancia-charles-chaplin-jackie-coogan_2938392\/\">Chaplin<\/a><\/strong> nunca le gust\u00f3 que el cine aprendiese a hablar. Casi una d\u00e9cada despu\u00e9s de que <strong>Al Jolson <\/strong>cantase y ense\u00f1ase su voz en <strong>&#8216;El cantor de jazz&#8217;<\/strong>, llenando de paso las arcas de Warner con aquello del cine sonoro, el inolvidable Charlot estren\u00f3 <strong>&#8216;Tiempos modernos&#8217;<\/strong>. En la pel\u00edcula, su vagabundo de pantalones anchos y bomb\u00edn a\u00fan utilizaba la m\u00edmica para llegarnos al coraz\u00f3n y al intelecto. <\/p>\n<p> La \u00fanica ocasi\u00f3n en la que Charlot emite un sonido es cuando canta en un caf\u00e9, y no de cualquier forma, sino en un idioma ininteligible. Aquella period una especie de reafirmaci\u00f3n para un Chaplin que segu\u00eda enalteciendo el romanticismo y el poder simb\u00f3lico del cine mudo. <\/p>\n<figure class=\"bodyObject bodyImage__wrapper bodyImage__wrapper--landscape\"><figcaption class=\"bodyImage__caption\">  Charles Chaplin y Paulette Godard, en &#8216;Tiempos modernos&#8217;. (CP)  <\/figcaption><\/figure>\n<p> Muda estaba tambi\u00e9n su compa\u00f1era en la pel\u00edcula, una <strong>Paulette Goddard<\/strong> de la que el genio estaba enamorado en la vida actual. Se hab\u00edan conocido unos a\u00f1os antes de encarnar a los dos &#8216;homeless&#8217; que sobreviven, con humor y afecto, a las atrocidades del capitalismo. En 1932, Goddard ya period una jovencita de 22 a\u00f1os que presum\u00eda de tener un contrato en Broadway. Cuando se cruz\u00f3 con Chaplin, \u00e9l ten\u00eda una especial (e incorrecta) predilecci\u00f3n por las adolescentes. Quiz\u00e1 por eso, ella brome\u00f3 y le minti\u00f3, asegurando que ten\u00eda 17 a\u00f1os. <\/p>\n<figure class=\"bodyObject bodyImage__wrapper bodyImage__wrapper--portrait\"><figcaption class=\"bodyImage__caption\">  Paulette Goddard estuvo a punto de ser Scarlett O&#8217;Hara. (CP)  <\/figcaption><\/figure>\n<p> Chaplin hab\u00eda sido invitado a un crucero de fin de semana a bordo del yate de<strong> Joe Schenck<\/strong>, por aquel entonces presidente de United Artists, la compa\u00f1\u00eda que Chaplin hab\u00eda fundado junto a <strong>Douglas Fairbanks, Mary Pickford y Griffith<\/strong>. Paulette period otra de las invitadas a aquel crucero y, en aquellos d\u00edas, quer\u00eda invertir 50.000 d\u00f3lares en una compa\u00f1\u00eda cinematogr\u00e1fica. Llena de dudas y atrevida como de costumbre, pidi\u00f3 consejo a Chaplin tras presentarse como una actriz primeriza. Este le sugiri\u00f3 desestimar la inversi\u00f3n y le dio un consejo estil\u00edstico que cambiar\u00eda su carrera: <strong>deb\u00eda lucir su cabello casta\u00f1o pure.<\/strong> Por entonces, la actriz hab\u00eda seguido la moda de las rubias platino con la esperanza de ser una nueva <strong><a rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.vanitatis.elconfidencial.com\/celebrities\/2017-10-01\/jean-harlow-paul-bern-hollywood-escandalo-suicidio-impotencia-bigamia_1452170\/\">Jean Harlow<\/a><\/strong>. Goddard no solo sigui\u00f3 aquellos consejos sino que se enamor\u00f3 de \u00e9l e hizo que comprase su contrato al productor Hal Roach. Hab\u00eda nacido una pareja art\u00edstica y un romance que llenar\u00eda p\u00e1ginas y p\u00e1ginas de los medios sensacionalistas. <\/p>\n<p> Durante la d\u00e9cada que dur\u00f3 su relaci\u00f3n, los m\u00e1s puritanos miraron con lupa cada paso que ambos daban. Aunque Chaplin y Goddard <strong>juraban haberse casado<\/strong>, los documentos de aquella uni\u00f3n nunca aparecieron por ninguna parte. La prensa del coraz\u00f3n utiliz\u00f3 aquel amor escandaloso para cargar contra el genio y su ideario cuasi marxista, el mismo que con los a\u00f1os lo conducir\u00eda a una especie de exilio. <\/p>\n<figure class=\"bodyObject bodyImage__wrapper bodyImage__wrapper--landscape\"><figcaption class=\"bodyImage__caption\">  La pareja, en una imagen de archivo. (CP)  <\/figcaption><\/figure>\n<p> El amor interestelar fue bendecido por unos y machacado por otros tantos. Por ejemplo, los hijos de Chaplin, <strong>Charlie Jr. y Sydney,<\/strong> ve\u00edan a la actriz como a esa hermana mayor que no ten\u00edan, una joven con la que pod\u00edan jugar y compartir confidencias. En el lado negativo, estuvo la bizarra historia de celos del ch\u00f3fer y secretario privado de Chaplin, <strong>Toraichi Kono<\/strong>, que vio a Paulette Goddard como a una usurpadora. Tan celoso estaba que acab\u00f3 renunciando a su trabajo. Poco amigo de los rencores, Chaplin le dio <strong>1.000 d\u00f3lares<\/strong> a \u00e9l y a su mujer y se encarg\u00f3 de que tuviese un buen trabajo en <strong>United Artists Japan<\/strong>. Pese a estos contratiempos, Charles Chaplin y Paulette Goddard parec\u00edan hechos el uno para el otro, dos muescas que encajaban perfectamente en la cambiante rueda del cine. El artista estaba tan enamorado que compr\u00f3 un yate con la exclusiva intenci\u00f3n de navegar hacia la cercana Isla Catalina junto a su Paulette cada domingo por la tarde. <\/p>\n<p> Cuando la convirti\u00f3 en su musa en &#8216;Tiempos modernos&#8217;, la &#8216;operaci\u00f3n Pigmali\u00f3n&#8217; puso a prueba la relaci\u00f3n entre ambos. El d\u00eda que Paulette se present\u00f3 perfectamente maquillada y peinada en el plat\u00f3 de <strong>La Brea Avenue<\/strong>, Chaplin se indign\u00f3 y le tir\u00f3 un cubo de agua a la cabeza. Nada de pintura para encarnar a una vagabunda, seg\u00fan le reproch\u00f3 aquel d\u00eda. Tambi\u00e9n la oblig\u00f3 a ir descalza por razones menos art\u00edsticas: no quer\u00eda que apareciese m\u00e1s alta que \u00e9l en pantalla. En la posproducci\u00f3n, las cosas se tornaron inaguantables. Chaplin estaba tan empe\u00f1ado en perfeccionar la banda sonora de su criatura cinematogr\u00e1fica (que incluy\u00f3 el c\u00e9lebre tema &#8216;Smile&#8217;, al que luego se puso letra para ser interpretado por artistas como Michael Jackson o Frank Sinatra) que ella ten\u00eda que sacarlo a rastras del estudio para llev\u00e1rselo a casa. <\/p>\n<section class=\"htmlWrapper\">\n<div class=\"jeg_video_container jeg_video_content\"><iframe loading=\"lazy\" title=\"Modern Times (1936) ORIGINAL TRAILER [HD]\" width=\"500\" height=\"281\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/NNznUyDmSFc?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe><\/div>\n<\/section>\n<p> Superada la prueba de trabajar juntos, la pel\u00edcula se estren\u00f3 con un \u00e9xito apote\u00f3sico. Los males de la industrializaci\u00f3n de la vida moderna que reflejaba la cinta coincid\u00edan en el tiempo con las p\u00e9simas condiciones laborales de la Gran Depresi\u00f3n. Y seguir\u00edan siendo pertinentes en cualquier \u00e9poca en la que haya existido la precariedad laboral. <strong>Paulette Goddard<\/strong> se sinti\u00f3 orgullosa de una cinta que la convirti\u00f3 en estrella por s\u00ed misma. Cuando a\u00f1os m\u00e1s tarde fue una de las m\u00e1s firmes candidatas a ser la <strong>Scarlett O&#8217;Hara<\/strong> de<strong> &#8216;Lo que el viento se llev\u00f3&#8217;<\/strong>, el mundo entero supo que se hab\u00eda acabado aquello de ser la &#8216;se\u00f1ora de&#8217;. Tras &#8216;Tiempos modernos&#8217;, ella y Chaplin emprendieron un largo viaje que los llev\u00f3 a Haw\u00e1i y Singapur, donde se cube que contrajeron matrimonio. Habladur\u00edas aparte, nadie pudo asegurar que aquella boda hab\u00eda tenido lugar. Los malpensados siempre dijeron que el matrimonio viv\u00eda en pecado, que nunca hab\u00edan pasado por el altar. <\/p>\n<figure class=\"bodyObject bodyImage__wrapper bodyImage__wrapper--landscape\"><figcaption class=\"bodyImage__caption\">  Chaplin y Goddard, durante un rodaje.(CP)  <\/figcaption><\/figure>\n<p> En 1940, la pareja colabor\u00f3 en una cinta m\u00e1s,<strong> &#8216;El gran dictador&#8217;<\/strong>. La primera pel\u00edcula sonora de Chaplin volvi\u00f3 a hacer historia. La burla del genio hacia los totalitarismos, el humor que pon\u00eda a las tropel\u00edas de un rid\u00edculo alter ego de Hitler le volvieron a situar a la cabeza de los genios creativos del cine. Para entonces, el genio y su musa ya andaban algo distanciados. Se cube que ella mantuvo una t\u00f3rrida aventura con el compositor <strong>George Gershwin<\/strong>, pero la mayor\u00eda de sus amigos siempre tuvieron clara la verdadera raz\u00f3n de una separaci\u00f3n que ya empezaba a ser un hecho: Paulette period demasiado ambiciosa e independiente para soportar un matrimonio como aquel. En 1942, la pareja oficializ\u00f3 su divorcio. En el acuerdo estaba estipulado que ella se quedase con el famoso yate de ambos y que recibiese una pensi\u00f3n alimenticia que, a la vista de sus postreros \u00e9xitos como actriz (se convirti\u00f3 en una especie de talism\u00e1n para las superproducciones de Cecil B. DeMille, de <strong>&#8216;Piratas del mar Caribe&#8217;<\/strong> a<strong> &#8216;Los inconquistables&#8217;<\/strong>), no le hac\u00eda ninguna falta. En ese acuerdo tambi\u00e9n figuraba una nueva pel\u00edcula con Chaplin que no lleg\u00f3 a rodarse. <\/p>\n<figure class=\"bodyObject bodyImage__wrapper bodyImage__wrapper--landscape\"><figcaption class=\"bodyImage__caption\">  El remaining de &#8216;Tiempos modernos&#8217;. (CP)  <\/figcaption><\/figure>\n<p> 85 a\u00f1os despu\u00e9s, en el imaginario colectivo y en la memoria sentimental de muchos cin\u00e9filos, Charles Chaplin y Paulette Goddard permanecen como esa pareja de vagabundos<strong> cuyas siluetas caminan valientemente hacia un futuro incierto<\/strong>; por una carretera que se pierde en el horizonte bajo un atardecer en blanco y negro. Un destino optimista pero no por ello menos duro para ambos personajes; el mismo que, desgraciadamente, acab\u00f3 con una de las parejas que marcaron la historia del cine. <\/p>\n<\/p><\/div>\n\n<p><em> &#8221; Fuentes www.vanitatis.elconfidencial.com &#8221; <\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A Chaplin nunca le gust\u00f3 que el cine aprendiese a hablar. Casi una d\u00e9cada despu\u00e9s de que Al Jolson cantase y ense\u00f1ase su voz en &#8216;El cantor de jazz&#8217;, llenando de paso las arcas de Warner con aquello del cine sonoro, el inolvidable Charlot estren\u00f3 &#8216;Tiempos modernos&#8217;. 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